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martes, 11 de enero de 2011

Libros del Mes, Marilyn, JFK y Champollion



Hoy voy a compartir las compras del mes, después de una plática muy interesante sobre Marilyn Monroe y el Presidente JFK, me decidí por el libro del periodista y crítico de cine francés François Forestier, espero que no sea solo puros chismes calientes y conspiraciones, pero de tanto que se oye por ahí que ya me dieron ganas de sacar mi lado morboso y averiguar si tantas cosillas de Marilyn y el Presidente so verdad, espero que este bien documentado, todo el morbo, chismes y voyerismo tiene que tener un fin, una verdadera conclusión, así que veremos que nos prepara el autor.

El segundo libro es El egiptólogo de Christian Jacq, me gusta más su título original Champollion en Egiptólogo, no he querido buscar mucha información sobre la novela, el tema de la piedra Rossetta y su descifrador Champollion es una de mis aventuras favoritas, también será la primera novela que lea de este autor, se mira que es muy prolífico, pero no hay ninguno de sus títulos que me llame la atención por ahora.

Hay un articulo en el peridico el Pais sobre el libro de François Forestier, tambien se puede leer el primer capitulo en la pagina de la editorial Aguilar

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REPORTAJE: UN ASUNTO PRESIDENCIAL
Kennedy y Marilyn, en la bañera
Ella, una adicta a las pastillas que se lavaba poco. Él, un hombre sin moral que se 'acostó' con medio Hollywood. Así retrata François Forestier la relación entre el presidente y la 'sex symbol'
JOSEBA ELOLA 17/01/2010

Diciembre de 1962. John Fitzgerald Kennedy se toma el domingo libre y acude a casa de su cuñado, Peter Lawford, que, además de cuñado y actor, es su celestino, el que le procura todas sus amantes. Allí le espera Marilyn.

JFK tiene problemas de espalda, lleva un corsé, pero se lo quita para entrar en la bañera de agua caliente junto a su amada. Marilyn monta sobre The Prez, que así es como llama en la intimidad al presidente de los Estados Unidos de América. Al cabo de un rato, Peter Lawford entreabre la puerta y toma unas fotos con su cámara Polaroid. El presidente sonríe, Marilyn hace muecas. Mientras los dos amantes intercambian confidencias en la habitación, los hombres de Hoover, el todopoderoso jefe del FBI, escuchan las conversaciones con sus auriculares mientras comen pizza. Hay micrófonos instalados por todas partes.

Éste es uno de los múltiples encuentros secretos que el periodista francés François Forestier narra en Marilyn y JFK (Aguilar), obra que recrea la relación entre la gran sex symbol del siglo XX y el mítico presidente. "Es un libro que cuenta una historia", dice por teléfono desde París el periodista del semanario Le Nouvel Observateur, "no es una obra periodística, ni un libro de historia". Eso sí, asegura que no hay una sola línea de ficción. Que todo lo que cuenta está respaldado por documentos desclasificados del FBI y la CIA, por la abundante bibliografía relacionada con el tema, por archivos que están a disposición de cualquiera que quiera verlos y por las entrevistas con testigos directos que él ha realizado a lo largo de años. El periodista francés, especializado en cine, cuenta que la historia de esa Polaroid de Peter Lawford se conoció gracias al vecino de J. Edgar Hoover. El todopoderoso jefe del FBI guardaba en su casa documentos comprometedores de algunos de los espiados por su red de informadores. Entre otros, la foto de Kennedy y Marilyn en la bañera. Al morir Hoover, su vecino la encontró en la basura. Allí estaba la prueba de aquel encuentro. "Esas fotos existen. Circulan", dice Forestier.

Son pocas las imágenes que se conocen de la pareja, que, según Forestier, mantuvo una relación intermitente a lo largo de años. Los servicios secretos y los propios Kennedy se encargaron de borrar las pistas de esa relación. "Lo eliminaron todo para mantener el mito viviente, los Kennedy eran intocables", sostiene Forestier. La imagen que acompaña a este reportaje es una de las pocas que se conocen. Es el resto de un carrete que fue eliminado. En la instantánea aparecen John y Bobby Kennedy, con quien también se enrolló Monroe, según cuenta el libro. Fue tomada en casa de Arthur Krim, tesorero del Partido Demócrata, pocas horas después de la más lasciva demostración en público de su relación, el irrepetible Happy birthday, Mr. President.

Forestier habló con algunos de los que estuvieron entre bastidores aquella mítica noche en el Madison Square Garden, la de la celebración del 45 cumpleaños del presidente. Cuenta que a Marilyn se le rompió el vestido y que los allí presentes apreciaron que no llevaba ropa interior. Le habían remendado el vestido -de 12.000 dólares- en el camerino, pero éste no tardó en resquebrajarse mientras Marilyn cantaba a su Mr. President.

Conseguir que la estrella subiese al escenario aquella noche fue costoso. Tuvo que secuestrarla Peter Lawford del rodaje de Something's got to give -la película que no llegó a terminar- presentándose con un helicóptero. La llamada de Bobby Kennedy al jefazo de la Fox, Milton S. Gould, pidiendo que dejara escapar a la actriz "por una cuestión de Estado" no fue suficiente. Y JFK tenía claro que esa noche Marilyn era su regalo de cumpleaños.

Jacqueline Kennedy, la primera dama, harta ya de la historia de Marilyn, y sin ninguna gana de ser humillada ante 15.000 espectadores, se largó a pasar la noche de cumpleaños de su marido a Glen Ora, la residencia de fin de semana. A montar a caballo.

Marilyn y JFK cuenta una historia de espías. Porque si algo había en casa de Marilyn -y en los lugares que más frecuentaba- era micrófonos ocultos. Si alguna vida fue escudriñada, ésa fue la de la protagonista de la inolvidable Con faldas y a lo loco. El FBI, la CIA, la Mafia; el jefe del sindicato de transportes, James Hoffa; su marido celoso, DiMaggio. Amigos y enemigos de Kennedy la espiaban. Y el carismático presidente tenía muchos enemigos. Tal como cuenta Forestier, llegó al poder aupado por su padre, Joe Kennedy, que prometió favores a la Cosa Nostra cuando su hijo llegara a presidente. La Cosa Nostra comprobaría poco más tarde cómo el hermano pequeño, Bobby, cimentaba su carrera a base de hostigar a los mafiosos. Se sintió engañada. Empezó a trabajar.

El libro de Forestier hace un retrato absolutamente desmitificador de sus dos protagonistas. Marilyn es presentada como una mujer desequilibrada y drogadicta que no cuida nada su higiene personal y, además, es frígida. Kennedy, como un tipo sin ninguna moral, un niño pijo acostumbrado a que nadie le diga nunca que no, un egoísta recalcitrante que desprecia los sentimientos ajenos. Se acuesta con medio Hollywood, cuenta el libro. Y sufre eyaculación precoz. Angie Dickinson, una de sus múltiples amantes, recuerda su intercambio de fluidos con JFK como veinte inolvidables segundos.

La noticia del aborto de Jackie Kennedy ante la que John ni se despeina, prosiguiendo sus vacaciones en barco con un cargamento de chicas; el pago de 75.000 dólares a la revista Time por parte de Joe Kennedy, el patriarca de la familia, para lanzar la carrera de su hijo hacia la presidencia; el consumo de LSD por parte de Kennedy poco antes de la invasión de Bahía de Cochinos; la violación que Marilyn sufre, borracha y abotargada de pastillas, por parte del mafioso Mooney Giancana. El libro recorre sin cortapisas los episodios más escabrosos de la biografía de ambos mitos. "Soy partidario del espíritu de James Ellroy", explica Forestier, "hay que mirar detrás de los mitos. Hollywood es un mundo corrupto, sin moral. La política, también. Con Marilyn y JFK, estos dos mundos sucios se encuentran".

Forestier asegura que su libro no incluye grandes revelaciones. Que prácticamente todo lo que narra ya había sido contado, a trocitos, en los múltiples libros que han abordado de forma tangencial el tema. Faltaba que alguien articulara el gran relato, dice. "Nadie ha contado esta historia", sostiene sin asomo de dudas. Atribuye esta circunstancia al pacto de silencio que durante años suscribieron los medios, que tuvieron material publicable entre sus manos, pero renunciaron a hacerlo. Y a la eliminación de grabaciones, fotos y documentos a la que los propios Kennedy contribuyeron. Así fue en una primera etapa. Pasados los años, dice, todo el mundo dio por hecho que su historia ya estaba contada.

François Forestier escribe críticas e informaciones de cine para el semanario Le Nouvel Observateur. A sus 62 años, es un hombre fascinado por el Hollywood clásico. "No por el de Scarlett Johansson", matiza. Se ha tirado media vida entrevistando a los grandes del cine. Muchos de ellos, como John Huston, le fueron contando historias de Marilyn que empezaron a germinar en su cabeza. Autor de autobiografías de Howard Hugues, Aristóteles Onassis y Martin Luther King, además de novelista, declara su fascinación por esta historia entre dos niños egocéntricos, entre una mujer, tal y como la describe, vacía y un hombre sin moral. "Kennedy era un niño rico, con la arrogancia del niño rico que piensa que no le puede pasar nada. Pensaba que aunque se descubrieran las partes más oscuras de su biografía, nunca pasaría nada".

Marilyn conoció a Kennedy en 1954, en una fiesta en casa del productor Charlie Feldman. Una fiesta a la que acudió con su marido Joe DiMaggio, en la que bailó acaramelada con su admirado Clark Gable y en la que deslizó un papel con su número de teléfono en la chaqueta del entonces joven senador norteamericano.

Durante ocho años se sucedieron los encuentros entre ambos. El 24 de mayo de 1962, Monroe recibe la llamada del celestino Peter Lawford.

-Se acabó, Marilyn. No debes intentar ponerte en contacto de nuevo con el presidente. No debes volver a verlo, ni llamarlo por teléfono.

Ante las lágrimas de la estrella, Lawford zanja la cuestión.

-Marilyn, sólo has sido un polvo para Jack.


Tomado de El PAIS,

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Kennedy/Marilyn/banera/elpepusocdmg/20100117elpdmgrep_9/Tes?print=1

lunes, 26 de octubre de 2009

Adolf Hitler, una biografía narrativa

Fue reeditada la historia de Hitler de John Toland.
Vida. Está a la venta "Adolf Hitler, una biografía narrativa"
por GUILLERMO ZAPIOLA.

Tal vez no sea (seguramente no es) "la biografía definitiva" que sus editores pretenden, pero se trata de un buen material de lectura. Ediciones B acaba de reeditar "Adolf Hitler, una biografía narrativa", grueso volumen dedicado al líder nazi.
Por supuesto, no existen los "libros definitivos" acerca de ningún tema, y si hubiera que optar por uno con respecto a Hitler y el nazismo es probablemente la biografía de Ian Kershaw (naturalmente, hasta que aparezca otra más completa, más actualizada, con más documentación). Y, por otra parte, el tema ha sido transitado con talento a lo largo de los últimos sesenta años, en textos firmados por William Shirer, Hugh Trevor-Roper, Alan Bullock, Marlitz Steiner, el ya citado Kershaw y otros (Michael Burleigh, Richard Evans), incluyendo al dudoso apologista David Irving.
El libro de Toland, que ya conociera una primera edición en 1976, se ubica en un razonable término medio entre la ambición académica de Kershaw o (más atrás) del equipo encabezado por Arnold Toynbee en La Europa de Hitler, y el tipo de biografía "popular" aunque, reconozcámoslo, útil como texto de iniciación, de La vida y muerte de Adolf Hitler de Robert Payne. El autor (nacido en 1912, muerto en 2004) ganó en 1971 un premio Pulitzer por un trabajo sobre la guerra del Pacífico (The Rising Sun), escribió también varias novelas históricas, y volvió al tema de la Segunda Guerra Mundial con una amplia crónica de la batalla de Berlín (Los últimos cien días) y una polémica versión del ataque a Pearl Harbor en el que sostuvo que el gobierno de Roosevelt conocía de antemano las intenciones japonesas.
Su biografía de Hitler sigue siendo su libro más conocido, y también una lectura absorbente. Practicante de un estilo que prefiere narrar hechos antes que emitir juicios sobre ellos, ha sido acusado alguna vez de "filonazi", pero quienes sostienen el punto basados en que muestra de pronto a Hitler conmovido por la muerte de su madre, o carismático y buen conversador en su vida privada, lo leyeron sin mucho cuidado
Es posible que, norteamericano al fin, Toland experimente cierta secreta admiración por Hitler como "self made man", autor de sí mismo desde sus comienzos como pintor bohemio en Viena hasta su conversión en líder mundial. Pero por otra parte (y ello ocupa muchas páginas de su texto) no escamotea lo esencial del horror nazi. No cree (no finge creer, como Irving) que el Holocausto nunca existió, o se trató en el mejor de los casos de algunos excesos cuya responsabilidad recae fundamentalmente sobre Himmler y Goebbels.
En ese punto, su encadenamiento de los hechos, desde las proclamas judeófobas de Mein Kampf hasta las leyes antisemitas de los años treinta, la Noche de los Cristales Rotos, la implementación de la eutanasia en 1939 y finalmente la Solución Final posee una lógica inobjetable. Los nazis no tienen nada que agradecerle a su libro.
Toland sigue en muchos puntos a la historiografía tradicional, aunque también derriba con documentos algunos mitos difundidos (por ejemplo, la responsabilidad nazi en el incendio del Reichstag: el episodio fue explotado, pero no planeado por los hombres de Hitler). También proporciona, con fluidez y correcta prosa, un detallado recuento del irresistible ascenso al poder de su personaje.
Explora sus antecedentes familiares, evoca sus tiempos vieneses y su enrolamiento en la Primera Guerra Mundial, luego su adhesión a un minúsculo grupo político que se convertiría en el Partido Nacional Socialista de los Obreros Alemanes, más tarde los entretelones del `putsch` de 1923, su estadía en prisión (esas vacaciones a costa del Estado alemán gracias a las cuales escribió Mein Kampf), el crecimiento de su popularidad, aspectos de su vida privada (como los trágicos romances con Geli Raubal y Eva Braun) y el auge y la caída posteriores.
Ni siquiera en novecientas páginas se puede incluir todo, y a veces el lector desearía un mayor desarrollo de algún episodio o personaje, o el análisis más a fondo de alguna circunstancia política. Eso convertiría al libro en la "biografía definitiva" que nunca será. Pero tal como está es muy legible, informativo y compartible. Puede llegar a decir que Hitler fue "la más extraordinaria personalidad del siglo XX", pero hay que leerlo entero para entender que no se trata de un elogio.

Articulo tomado del periodico El Pais,

martes, 13 de octubre de 2009

Himmler de Longerich

Si quieren leer sobre la historia del siglo XX, ninguna biblioteca puede estar completa sin una buena biografía de Hitler, todavía causa polémica el tema de los orígenes de la segunda guerra mundial y la subida al poder del tercer Riech. Para muestra de lo poco que han sanado las heridas causadas por el líder del Riech podemos apreciar la conmemoración del 70 aniversario de la SGM, no estuvo exenta de controversia, Los rusos-negacionistas, Los franceses-celebraron aparte, Los polacos todavía pidiendo una revisión del conflicto y en espera de un perdón claro y directo de sus vecinos, sumémosles las declaraciones de David Irving para una entrevista en el mundo.es, donde afirma que el verdadero culpable del holocausto es el líder de la SS, Himmler, según Irving, Himmler oculto los planes de exterminio en los campos de concentración. Estoy leyendo en estos momentos la biografía de Hitler por John Toland, y permítanme apuntar que en varios discursos menciona claramente su odio a los judíos y la necesidad de acabar con la amenaza judía, todavía no he podido leer los libros de Ian Kershaw pero hasta ahora está muy claro que Hitler también estaba al tanto de los exterminios, nunca está mal un poco de revisionismo histórico pero siempre que lleve a un punto claro, lo interesante al final es que el tema nunca está cerrado por completo. Regresando al tema de los libros biográficos, la editorial RBA publicara en Noviembre la biografia de Himmler, si hay personajes en la historia que tiene sus luces como sus sombras, Himmler se mantiene entre los más oscuros, y no me refiero a que no hay mucha bibliografía sino que era un tipo nefasto, leer el libro de Peter Longerich parece una biografía muy completa, hasta ahora solo en alemán, es notable es esfuerzo de RBA por traer una biografía de uno de los personajes que participaron en el cambio de la historia del siglo XX. Les dejo un artículo de Tercera sobre el libro de Longerich sobre Himmler.
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Lanzan más completa biografía de Heinrich Himmler.
El jefe de las temidas SS, Heinrich Himmler fue uno de los más emblemáticos jerarcas nazis y que encarna además todo el horror del Holocausto y de los impulsos asesinos de la Alemania de Adolf Hitler. Eso hace sorprendente que sólo ahora aparezca una biografía exhaustiva del siniestro personaje.
Heinrich Himmler. Biographie, es el título lacónico de la obra monumental que el historiador Peter Longerich acaba de publicar en la editorial Siedler y en la que logra dar una mirada profunda a la psicología interna de uno de los protagonistas claves de la barbarie nazi.
A Longerich le vino bien el hecho de que, para documentar la vida y el pensamiento de Himmler, existe mucho material de primera mano, como un diario que empezó a llevar desde que era niño, listas de lecturas comentadas y una abundante correspodencia.
La conclusión central de Longerich es que probablemente Himmler fue el más radical de los nazis y el que más poder, después de Hitler, llegó a tener en su mano durante los años del III Reich.
Himmler, nacido en 1900, era un hombre de 1,74 metros de estatura demasiado poco para alguien que soñaba con el ideal del superhombre ario y que además era débil y enfermo. Frente a sus limitaciones, cultivó, al menos desde los años 20, la utopía de un mundo perfecto, dominado por los germanos.
Para alcanzar ese mundo había que liquidar, según Himmler, a judíos, eslavos, homosexuales, discapacitados y asociales, mientras el cristianismo que consideraba como "la peste más grande que se había generado en la historia" debía ser reemplazado por una religión germana, basada en los viejos mitos.
Como muchos de su generación, rechazaba tanto el imperio guillermino al que no le perdonaba haber perdido la Primera Guerra Mundial como la República de Weimar y anhelaba un conflicto bélico.
Mientras tanto, Himmler intenta estudiar economía agraria la sociedad ideal debía ser agrícola pero la devaluación y la hiperinflación de los años 20 en Alemania hace que la fortuna de su familia se desintegre y eso le obliga a dejar sus estudios.
Himmler tiene que trabajar. Después de su matrimonio en 1928 y del nacimiento de su primera hija, trata de aumentar sus ingresos como granjero avícola, pero sin éxito digno de mención. Sus problemas económicos sólo terminan en 1930, cuando logra un escaño en el Reichtag como uno de los representantes del Partido Nazi.
Antes, a sus lecturas antisemitas había agregado algunas de parapsicología y espiritismo como parte de su proyecto para crear una nueva religión germánica.
Su carrera en el partido empieza a mediados de los años 20 y en 1924 hace en sus anotaciones su primera referencia a Hitler, al que consideraba un hombre extraordinario. En 1926 es nombrado jefe de propaganda para toda Alemania.
Dos años más tarde asume la jefatura de las SS, una fuerza de choque del partido, que en principio estaba subordinada a la S.A de Ernst Röhm y que contaba apenas con 280 hombres. En 1933, cuando los nazis llegaron al poder, Himmler había logrado aumentar a 50.000 el número de miembros de la SS que en el curso de los trece años de régimen nazi llegarían a ser medio millón.
Himmler, sin tener la eficacia populista de Joseph Göbbels o de Hermann Göring, se convirtió, sin embargo, por su apasionamiento y eficacia, en el hombre clave de Hitler.
Poco a poco, fue desplazando a sus rivales Ernst Röhm fue incluso asesinado posiblemente por intriga suya y sus hombres se convirtieron en el símbolo del terror y la muerte.
Logró que los campos de concentración se pusieran bajo su mando y fue el ejecutor principal y en algunos casos también el autor intelectual de los planes para el exterminio total de los judíos.
Tras la invasión de Polonia en 1939 y el ataque a la Unión Soviética en 1941, inicialmente las órdenes eran asesinar sólo a los varones judíos. Himmler consideró, sin embargo, que no se justificaba dejar vivas a las mujeres ni mucho menos a los niños que en el futuro podían convertirse en vengadores.
Al parecer, hubo momentos en que Hitler tuvo que frenar el ímpetu asesino de Himmler pues necesitaba todavía a parte de las víctimas potenciales como mano de obra.
Cuando llegó el fin de la guerra, y Himmler y sus esbirros habían eliminado a 6 de los 30 millones de personas que tenían proyectado asesinar, el jefe de las SS no entendió que su carrera había terminado y creyó que podía llegar a un acuerdo con los aliados para convertir a la Unión Soviética.
El 23 de mayo de 1945 Himmler se suicidó, siendo prisionero del ejército británico.



sábado, 29 de agosto de 2009

Maestro de biógrafos

Un pequeño articulo de Carlos Garcia Gual, catedrático de filología griega en la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en antigüedad clásica y literatura.
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CARLOS GARCÍA GUAL 29/08/2009
Plutarco dice que el biógrafo debe actuar como un buen pintor que observa y resalta la expresión de los ojos y el rostro para reflejar sus rasgos personales de su modelo. Escudriña "los signos del alma", esos gestos en los que el carácter individual se revela en el decurso de una vida e imprime su huella en la historia. Una biografía es un fino retrato post mortem, que permite evaluar psicológica y éticamente una trayectoria vital, y recuerda un perfil humano irrepetible. Biografía es palabra griega, pero no de época clásica (aparece tarde, en el siglo V después de Cristo); los antiguos denominaban bíos (vida) a este género literario. Plutarco señala con acierto que al biógrafo le interesan menos los sucesos externos que las palabras, las vivencias y los actos singulares de sus héroes; al historiador le deja la descripción de las batallas y conflictos sociales. Una biografía debe albergar las mejores anécdotas, los gestos decisivos, el ingenio y el talante que definen para siempre a sus protagonistas, ejemplares héroes en el teatro de la historia. Gran lector de textos históricos, Plutarco trató de ser sólo un buen biógrafo, es decir, un retratista de las grandes figuras del pasado de Grecia y Roma. A la vez fue un moralista que evalúa conductas, analiza virtudes y defectos, y resalta la areté heroica y el destino trágico de sus personajes. Situó hábilmente en parejas las vidas de griegos y romanos, en la variada serie de sus Vidas paralelas (Alejandro y César, Demóstenes y Cicerón, Demetrio y Antonio, etcétera) para contrastar sus perfiles en sus contextos históricos.

Esas casi cincuenta Vidas paralelas forman una galería de retratos de vivaz dramatismo e intenso patetismo, lo que no sólo proviene de la turbulenta escena y sus grandes actores, sino también del talento narrativo del escritor. En él culmina el arte de la biografía. Plutarco ha sido uno de los clásicos más editado y leído desde el Renacimiento hasta finales del siglo XIX, y tuvo numerosos y grandes admiradores -desde Erasmo, Montaigne y Shakespeare hasta Goethe, Rousseau, Napoleón y muchos más, que admiraron la antigüedad como el escenario de los grandes héroes de Plutarco.

Ahora tenemos, por fin, una traducción actualizada de las Vidas paralelas (y de las Moralia) de Plutarco. Acaba de publicarse el tomo VII y se anuncia el último, el VIII, de la versión completa, anotada y bien prologada en la Biblioteca Clásica Gredos. Traducir la extensísima obra es una ardua tarea, incluso cuando se hace entre varios. Ésta sustituye a la meritoria versión de Ranz Romanillos (de 1830) y pone al alcance de los lectores una traducción fiel, precisa y anotada, como el gran autor se merecía.


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Plutarco nace en la región griega de Beocia, probablemente durante el gobierno del emperador romano Claudio. Realizó muchos viajes por el mundo mediterráneo, incluyendo uno a Egipto y dos viajes a Roma. Gracias a la capacidad económica de sus padres, Plutarco estudió filosofía, retórica y matemáticas en la Academia de Atenas sobre el año 67.

Algunos de sus amigos fueron muy influyentes, incluyendo a
Soscio Senecio y a Fundano, ambos importantes senadores y a los cuales dedicó algunos de sus últimos escritos. La mayor parte de su vida la pasó en Queronea, donde fue iniciado en los misterios del dios griego Apolo. Sin embargo, sus obligaciones como el mayor de los dos sacerdotes de Apolo en el Oráculo de Delfos (donde era el responsable de interpretar los augurios de la o las pitonisas del oráculo) ocupaban aparentemente una parte pequeña de su tiempo. Llevó una vida social y cívica muy activa, además de producir una gran cantidad de escritos, parte de los cuales aún existen.

Más moralista que filósofo e historiador, fue uno de los últimos grandes representantes del
helenismo durante la segunda sofística, cuando ya tocaba a su fin, y uno de los grandes de la literatura helénica de todos los tiempos.

lunes, 27 de julio de 2009

Harry Patch, la última memoria de las trincheras

Fallece a los 111 años el último soldado de infantería que quedaba vivo del frente occidental de la Primera Guerra Mundial
BERNARDO MARÍN - Madrid - 26/07/2009
Nadie recuerda ya el infierno de sangre y fango que se vivió en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. El británico Harry Patch, el único soldado que quedaba vivo de aquella guerra de posiciones en el frente occidental murió el sábado por la mañana a los 111 años en la residencia de Wells (Somerset, al suroeste de Inglaterra) donde residía. Con él se extingue la memoria de uno de los episodios más terribles de la historia de la humanidad, el horror sin precedentes de millones de hombres recluidos en agujeros y empantanados en una guerra de posiciones en el fuego cruzado del frío, las balas y las enfermedades.

"Ha tenido un final tranquilo y ha muerto en paz", aseguraba por correo electrónico a este periódico Nick Fear, quien fuera su amigo y contacto con el mundo exterior. Según Fear, en los últimos meses la salud de Patch había empeorado y había perdido casi totalmente el oído, aunque seguía gozando de buen humor. En agosto de 2008 su médico le aconsejó rechazar ya cualquier entrevista con la prensa, aunque siguió participando en actos de homenaje a sus compañeros. El 11 de noviembre de ese año pudo vérselo sonriente junto a sus camaradas Bill Stone y Henry Allingham en Londres en la ceremonia que recordaba el 90 aniversario del fin de la Gran Guerra. La foto, con los tres veteranos en silla de ruedas, es ya irrepetible. Stone, que sirvió en la marina, murió el 10 de enero de este año a los 109 años. Y Allingham, último superviviente de la batalla de Jutlandia, falleció hace apenas una semana, el 18 de julio a los 113.
Patch había nacido en Combe Down, cerca de Bath, el 17 de junio de 1898. Dejó la escuela para hacerse fontanero pero cuando cumplió 18 años tuvo que ingresar en el Ejército para servir en la Guerra. Su destino fue manejar una ametralladora del cuerpo de Infantería Ligera del Duque de Cornualles y fue enviado a Ypres, en Bélgica, donde los alemanes habían usado en 1915 por primera vez los gases venenosos. Allí se libraba la tercera batalla de Ypres, conocida también como de Passchendaele, una de las más terribles de la guerra. Solo en aquel sector se calcula que murieron en los cuatro años de guerra unos 300.000 soldados británicos. Patch tuvo mejor suerte: en septiembre de 1917 fue herido en la ingle por un proyectil alemán que mató a tres de sus cuatro compañeros de ametralladora y pasó el resto de la guerra en un hospital de la isla de Whigh. 90 años después, en el cementerio de guerra de Flandes comentaría su perplejidad por ser el único superviviente de aquella carnicería. "Cualquiera de ellos podría haber sido yo", dijo entonces, "millones de hombres vinieron aquí a luchar y es increíble que yo sea el único que quede vivo".
Después de la guerra volvió a su trabajo como fontanero y en 1919 se casó con una joven que había conocido cuando se recuperaba de sus heridas, Ada Billington. No participó en la Segunda Guerra Mundial -tenía ya 42 años cuando Inglaterra le declaró la guerra a Hitler- pero se apuntó como bombero voluntario para apagar los fuegos que causaban los bombardeos alemanes. Con Ada, que murió en 1976, tuvo dos hijos, que tampoco le han sobrevivido. En 1980 volvió a casarse, pero su nueva mujer, Jane, falleció cuatro años después. En sus últimos años tuvo una tercera pareja, Doris, compañera de la residencia y muerta hace dos años.
A Patch no le gustaba hablar de la guerra que le tocó vivir, y que según él no mereció la pena. Odiaba recordar aquellos agujeros "de seis pies de alto por tres de ancho" donde se paseaban "ratas del tamaño de gatos". La consideraba una "disputa familiar": el rey Jorge V de Inglaterra era primo hermano del Zar Nicolás II y del Kaiser Guillermo II. De hecho durante décadas no habló del conflicto ni con su mujer, ni volvió a ver una película bélica. Sólo cuando ya rondaba los 100 años cambió de opinión al darse cuenta de que sus compañeros veteranos empezaban a convertirse en "una especie en extinción". El punto de inflexión se produjo en 1998, cuando participó en un programa de testimonios de soldados organizado por la BBC. A partir de ahí, y a medida que se reducía el número de ex combatientes, se fue convirtiendo en una celebridad en Reino Unido. El pasado 9 de marzo, en una de sus últimas apariciones públicas, Patch recibió la Legión de Honor, en grado de oficial, de manos del embajador de Francia en Reino Unido.

En agosto de 2007 vio la luz su autobiografía, The Last Fighting Tommy. Parte de sus vivencias en el frente habían sido recogidas también en Last Post, publicado en 2005 por Max Arthur con testimonios de 21 supervivientes británicos de la Primera Guerra Mundial. Entre sus recuerdos más vívidos del campo de batalla estaba la muerte de un compañero que agonizaba en tierra de nadie y que le pedía que le disparara para acortar su sufrimiento. Antes de que pudiera sacar su arma, el soldado murió pronunciando la palabra "madre". Pero no era un grito de dolor, sino de gozo y sorpresa, cómo el de alguien que encuentra a un conocido de forma inesperada. Después supo que la madre del militar había fallecido hacía tiempo y comprendió entonces que "la muerte no es el final". "Creo desde ese día", decía en su relato para Last Post, "que la palabra madre es la más sagrada en lengua inglesa".
En el mismo libro relataba cómo él y su compañero Bob mantenían siempre el arma -la ametralladora- apuntando hacia abajo, para herir en las piernas pero no matar a sus enemigos. "Creo que nunca maté a un alemán", contaba. Otra anécdota, confirmaba el carácter pacífico y sensible del soldado: cuando disparó en el hombro, y luego sobre la rodilla, para no acabar con la vida de un soldado enemigo que venía hacia él bayoneta en mano.
Tras la muerte de Patch sólo queda vivo un veterano británico de la I Primera Guerra, Claude Choules, de 108 años, que sirvió en la marina y en la actualidad vive en Australia. Además, quedan otros dos supervivientes de aquella guerra reconocidos por sus respectivos Gobiernos, un canadiense y un estadounidense, aunque ninguno de ellos estuvo en las trincheras. Las principales autoridades de Reino Unido han lamentado el fallecimiento. "Nunca olvidaremos la valentia y el sacrificio de su generación, que sigue siendo un ejemplo para todos nosotros", ha dicho la Reina Isabel II. El Principe de Gales, el primer ministro, Gordon Brown, o el líder conservador, David Cameron, también han tenido palabras de reconocimiento para Patch.

El duelo también ha llegado internet. Se cuentan ya por centenares los mensajes de condolencia en el grupo Harry Patch Appreciation Sociaty de Facebook, que tenía hasta ayer más de 2.300 miembros. Tras conocerse el fallecimiento se creó otra decena de grupos en la misma red social en recuerdo del soldado, que en pocas horas congregaron a más de 3.000 seguidores. Allí se multiplican los pésames, las alabanzas al soldado y se debatía la idea lanzada en el blog de Damian Thompson, en el Daily Telegraph, apenas una hora después de anunciarse la muerte: ¿Debería ser honrado Patch con un funeral de Estado? Varios internautas recordaban que el fallecido, por pura modestia, había rechazado esta posibilidad en sus memorias. Otros proponían aprovechar su muerte para rendir un homenaje conjunto a todos los soldados de la Gran Guerra y no contravenir así el último deseo del fallecido. A la espera de una decisión de la familia, un portavoz del ministerio de Defensa anunció ayer que el funeral se celebraría en la catedral de Wells en una ceremonia centrada en la paz y la reconciliación.

Last Fighting Tommy

Muere el último soldado británico que lucho en la primera guerra mundial, Harry Patch también conocido como el “ultimo tommy combativo” (Last Fighting Tommy) los soldados británicos que participaron en este primer gran conflicto que definió el siglo XX, era llamados Tommies o Tommy, el origen del nombre es un tema de debate entre los historiadores, aunque el nombre era usado antes de la primera guerra mundial para llamar a las tropas de infantería, el nombre se popularizo durante este conflicto. El escritor británico Rudyard Kipling escribió un poema titulado “Tommy Atkins”, en 1892 pero hay referencia al nombre desde antes de las guerras Napoleónicas. El soldado Patch sirvió en el 7th Regimiento del Duke of Cornwalls Light Infantry, acababa de cumplir 111 años el 17 de Junio, además de ser el tercer hombre más viejo del mundo. Vivió durante dos siglos, el reinado de seis monarcas y el gobierno de veinte Primeros ministros de Inglaterra. Participo en la batalla de Passchendale, fue herido y dejo el frente en 1917, durante la segunda guerra mundial sirvió como bombero voluntario durante los bombardeos de la Luftwaffe. Una de sus frases que más me ha gustado por definir el espíritu de un verdadero veterano de “la guerra que acabaría con todas las guerras”, es la que resume como eran las carnicerías durante las cargas contra la trincheras alemanas, “Si un hombre te dice que subió a la cima y no tenía miedo es un maldito mentiroso”. (If any man tells you he went over the top and he wasn't scared, he's a damn liar). Cuando se refiere a subir a la cima, imagino que es salir de la trincheras que cubrían aun hombre de estatura promedia. El funeral de Patch será en la abadía de Westmister el 28 de julio. Deja una autobiografía co-escrita con Richard Van Emden, “The Last Fighting Tommy: The Life of Harry Patch, the Only Surviving Veteran of the Trenches”.

El último tommy celebra su cumpleaños 111, junto con una banda de música

viernes, 6 de marzo de 2009

Talleyrand y Delacroix



Según varias hipótesis, Delacroix pudo ser hijo biológico del político Talleyrand, al que supuestamente Delacroix se parece físicamente. Según esta teoría, su padre putativo habría quedado estéril a causa de una enfermedad. De todas formas, Eugène fue registrado como hijo de Charles Delacroix, político de profesión, Ministro de Exteriores del Directorio y de Victorie Oeben perteneciente a una familia de ebanistas, artesanos y dibujantes. Es el cuarto y último hijo del matrimonio. No hay documentos que lo comprueben, Talleyrand era Rubio y palido, mientras que el pintor era moreno, su buen amigo Baudelaire le da un "teint de Péruvien" (Tinte Peruano) y Théophile Gautier le mira un aire de "maharadjah".

sábado, 25 de noviembre de 2006

Brutal, sadico y violento pero terriblemente astuto


Para la desdicha de todos los rusos el Duque de Moscu hizo caso omiso a la advertencia del patriarca griego de Jerusalem, "Si contraes segundas nupcias, tendras un hijo malvado, el terror y la desdicha asolaran tus estados, correrán ríos de sangre, rodaran las cabezas de los grandes y tus ciudades serán pasto de las llamas." Y con esta profecía comienza la historia del primer zar de Rusia, el zar Ivan IV, contada magníficamente por el biógrafo Henri Troyat, aunque Iván IV Vasilievich es mas conocido en Occidente como EL TERRIBLE, fue un reformador y creador del estado ruso, lo cual logro a traves de varias campañas militares y con la persecución de los boyardos senores fuedales de la Rusia del renacimiento, centralizo el poder político, instituyo un código penal, abrió Rusia al comercio con Inglaterra , ofreció matrimonio varias veces a Elisabeth I la cual muy habilmente logro usar en provecho de su reino, un retrato de un monarca paranoico,desconfiado, con un horrible gusto por la violencia y la tortura, llevo a su reino a la guerra total contra polacos, suecos y otros paises eslavos, sin faltar su cruzada contra los pueblos tartaros, los cuales vengarian las atrocidades de Ivan por las conquista de Kazan, quemando Moscu ante los ojos impotentes del Zar.
Pero el libro de troyat no se centra por completo en la figura del Zar, nos transporta y muestra el entorno politico y militar de la sociedad rusa, una region desordenada y barbara, la cual solo pudo ser dominada por la mano cruel y inhumana de un Monarca que crecio en estas tierras, al principio veras un Ivan joven y reformador no tan terrible como te lo imaginas, pero de pronto hay un cambio impresionante, el cambio a un ser malvado,capas de acabar con la vida de su propio hijo en un ataque de ira, un Stalin del siglo XVI.
Esta es una biografia amena y entretenida, muy bien lograda, tiene una cronologia de eventos en Rusia y alrededor del mundo, un libro muy recomendado si te gusta la historia de Rusia o si simplemente quieres saber si Ivan fue tan terrible como lo cuentan. La forma de escribir de Troyat me gusto mucho y de aqui salte a otras Biografias escritas por el,Rasputin, Catalina la Grande, y uno de mis escritores favoritos Tolstoy(solo en Ingles), Peter the Great, Las Zarinas.
Publisher: Vergara (January 2004)
Language: Spanish
ISBN: 8466614079