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viernes, 8 de enero de 2010

Don McCullin y el hombre sin hogar

Que puedo decir me gusta mucho la fotografía, lo interesante de esto es que no soy fotógrafo pero siempre que voy por la calle me fijo en algún posible escenario que merece ser plasmado en una película fotográfica, perdón se me olvida que ya estamos en la era digital, suena mejor plasmado en papel fotográfico de alta definición en tecnicolor. Pero el asunto aquí no es mi afición escondida por la fotografía sino el significado de las imágenes plasmadas en estas películas, copio a continuación las primeras impresiones de un ilustrador sobre el anuncio de las primeras fotografías en 1839; “Tu imagen aparece invertida en cuestión de minutos, con tal delicadeza, fuerza, brillo y claridad, tan pequeña, llena y redonda, con tanta vida, como solo un espejo había sido capaz de plasmarla hasta ahora”. George Cruikshank. Una buena fotografía capta el estado de ánimo, el horror a veces de la realidad, por esto muchos se molestan por las fotografías tomadas repentinamente, al natural si ninguna pose especial, sin ningún maquillaje o una postura elegante, estas fotos al natural, son las mejores, claro no todos estamos listos para aceptar la cruda realidad que las imágenes ponen de manifiesto. Quien mejor ayudo a captar el mundo como es, fue George Eastman con su idea muy original que plasmo muy bien en su eslogan de ventas, “Usted, apriete el botón. Nosotros nos encargamos del resto”. Con esto la fotografía dejo de ser un pasatiempo para las elites o para los profesionales, permitió a todos plasmar esos momentos especiales, y poco a poco fueron quedando en el camino de la historia las dificultades técnicas, mejor aun hoy escoges lo que quieres, ya no tienes miedo, tomas tantas fotos como quieras y más de alguna llenara tus expectativas. Pero hoy la fotografía puede caer en la frivolidad, tantas fotos que no importa como las tomemos, el programa que tenemos en casa lo puedo arreglar todo, por esto me llamo la atención una fotografía que colgué el año pasado, era el rostro de un desamparado, un hombre de la calle, un olvidado, su cara parece casi la de un fantasma, algo fuera de este mundo, en su momento trate de averiguar mas sobre la foto pero al no saber su título original no podía saber quién era el autor, hasta hoy que en el periódico el Publico, leía un artículo sobre las fotografías perdidas de Don McCullin, asi pude dar con el título original, Hombre Irlandés sin Hogar, 1969, Londres.




Es visto como un de los mejores fotógrafos de guerra del mundo, Don McCullin ha estado tomando fotografías profesionales por medio siglo. Su trabajo, siguiendo la tradición de Robert Capa, Bill Brandt, le ha ganado reconocimientos internacionales, numerosos premios y el CPE otorgado por primera vez a un reportero gráfico, en 1993.






viernes, 31 de julio de 2009

paseando por Matagalpa


Foto de Andreu1917, tomado de su pagina en Flickr, para ver sus fotos, AQUI

sábado, 25 de julio de 2009

Fotos de Capa durante la SGM

Estoy leyendo en estos días el libro de Robert Capa sobre sus vivencia como corresponsal de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, el libro es de fácil lectura, Capa lo fue dictando a una mecanógrafa para poder terminarlo más rápido y poder cumplir con los plazos de la editorial, es un maestro de la narrativa, sus historias son algunas veces muy acomodadas para levantar el interés del lector, pero aun con su ánimo de hacer sus aventuras lo más interesantes, Capa no puede dejar de reflejar la guerra no solo con sus palabras, también con su lente, algunas de sus fotos para la revista Life acompañas el texto, están incluidas para hacer más rica la lectura. Quería compartir algunas de las fotos del “Good old Capa” durante sus campañas con el U S Army, en los diferentes teatros de operaciones. Sus fotos más famosas son las tomadas durante el desembarco del día d, lamentablemente muchas de sus imágenes se perdieron pero algunas se lograron salvar y han sido hasta ahora las fotos clásicas que plasman bien los momentos mas difíciles del desembarco bajo fuego. En la primera foto podemos ver Capa con equipo de paracaidista listo para saltar, el uniforme que lleva lo mando hacer durante su estadía en Londres y trato que pareciera lo más posible al de un oficial del ejército americano, algo que le ayudo abrirse camino en muchas ocasiones. Salto de un avión militar sin entrenamiento previo, todo por conseguir buenas fotos.

miércoles, 8 de julio de 2009

Review de Robert Capa: Photographs

He estado los últimos días leyendo artículos de Robert Capa, su trayectoria como fotógrafo me tiene muy asombrado, tanto que estoy esperando su libro “Ligeramente desenfocado”(versión ingles) , ya hay una edición de esta obra en español, editado por la fabrica editorial. Le dejo este video donde se hace una pequeña reseña de su libro “Robert Capa: Photographs”, están la mayoría de sus fotos más famosas, tomadas en el frente Republicano durante la guerra civil española, Israel, China,sus únicas fotos de Omaha Beach durante el desembarco de Normandía, estas fotos se perdieron durante su revelado, uno de los técnicos subió demasiado la temperatura y se derritieron, las fotos habían sido enviadas a la revista Life en Londres. De los tres rollos que mando solo ocho fotos sobrevivieron, estas son de las más famosas del sangriento desembarque en las playas de Normandía. Tambien se incluyen las ultimas fotos tomadas en Indochina, donde Capa murio durante una patrulla.




Y agregamos un articulo de Gervansio Sanchez para el periodio el Pais.
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André Friedmann antes que Robert Capa
GERVASIO SÁNCHEZ 27/06/2009
Prefiero a André Friedmann, su nombre verdadero, que a Robert Capa. A la persona que al personaje. Al fotógrafo compasivo que al mito.
Prefiero su sensibilidad y ternura que su leyenda de la que se sentía rehén. Lo considero inmortal no por los riesgos que asumió en sus múltiples aventuras sino por su capacidad de dignificar a las víctimas de las guerras.
Sus mejores fotografías las hizo en la retaguardia. Allí fue donde documentó el miedo, la resignación y la desolación de los refugiados o los sobrevivientes de los bombardeos.
Intuyó desde el principio de su carrera que una gran fotografía debe documentar y emocionar y que se obtienen imágenes poco impresionantes en las situaciones más arriesgadas.
Muchos fotógrafos han querido emular a Robert Capa, un nombre inventado que utilizó con su amante Gerda Taro para multiplicar por tres el valor económico de sus fotografías durante los primeros meses de la Guerra Civil española, donde llegó con 22 años. En diciembre de 1938 la revista Picture Post presentó su trabajo como "las fotos de acción en la primera línea del frente jamás realizadas con anterioridad".
Pero lo sorprendente es que apenas hizo imágenes de combates. Desde enero de 1939 hasta 1943 no visitó un solo campo de batalla y se dedicó a regularizar su situación en Estados Unidos. Entre 1948 y 1954, año de su muerte, dedicó todo su esfuerzo a sacar a Magnum de los números rojos, muy alejado de los primeros conflictos de la guerra fría.
Es cierto que participó en el desembarco de Normandía, la liberación de París y Berlín y en las duras batallas del sur de Italia, la guerra entre árabes e israelíes en 1948 donde estuvo a punto de morir. Pero objetivamente pasó menos tiempo en la guerra que cualquier fotógrafo actual acostumbrado a trabajar en zonas de conflicto o algunos de los que trabajaron y murieron en la guerra de Vietnam. Miren si no los libros de James Natchwey, Gilles Peress, Don McCullin, Philip Jones Griffiths, Larry Burrows, Henri Huet, Yergueni Jaldei.
Es evidente que algo de su interior murió para siempre cuando Gerda Taro, la mujer que más quiso en su vida, fue atropellada mortalmente por un carro de combate en Brunete en 1937.
Alguna vez sintió que estaba "esperando los muertos" y es muy posible que alguien se lo recordase, pero casi nunca se aprovechó de su posición privilegiada para fotografiar de forma indecorosa las trágicas consecuencias de los combates.
En Ligeramente desenfocado (La Fábrica) recuerda el comentario que un piloto herido le hizo cuando le enfocó con su cámara: "¿Son éstas las imágenes que estás buscando, fotógrafo?". Y Capa se golpeó sin piedad: "En el tren de vuelta, con aquellos rollos de película bien aprovechados en mi bolsa, sentí odio hacia mí mismo y hacia mi profesión. Ese tipo de fotografías era apto sólo para sepultureros, y yo no quería ser uno. Si tenía que participar en un funeral, juré que lo haría desde el cortejo".
Nunca fue un carroñero y apenas enfocó su cámara sobre cadáveres. Richard Whelan, autor de su mejor biografía, ha escrito que "muchas de sus imágenes no son tanto crónicas de sucesos como estudios extraordinariamente comprensivos y compasivos de seres humanos en situaciones extremas".

Me gusta la persona (huyendo del mito) que enseñó a sus alumnos que la guerra no es emocionante ni una aventura sino peligrosa y poco fotogénica. En Ligeramente desenfocado recuerda de forma insistente que la guerra es aburrida y se queja de que sus fotos "son huecas y tristes" y no reflejan "la tensión y el drama de la batalla".
Richard Whelan explica una anécdota que muestra su forma de actuar. Cuando Ernst Haas, uno de los más jóvenes fotógrafos de la agencia Magnum, se ofreció para ir a la guerra de Corea, Capa se opuso y lo envió a realizar un reportaje a Grecia. Cuando el fotógrafo le pidió una explicación meses después, Capa le espetó: "Cuando uno está entusiasmado por ir a la guerra, es muy fácil que lo maten".
Su vida fue un derroche de apasionante vida social. Fue capaz de extasiar a las audiencias más exigentes y amó a mujeres muy bellas como la inolvidable Ingrid Bergman. Pero muchas veces huyó del mundanal ruido y se refugió en la soledad.
El escritor Irwin Shaw realizó en otoño de 1947 un magistral retrato del fotógrafo: "Solo por las mañanas, cuando se levanta tambaleante de la cama, Capa deja ver las huellas que la tragedia y el dolor han dejado en él. Su pálido rostro y sus ojos sin brillo reflejan la angustia de siniestras pesadillas nocturnas; he aquí el hombre cuya cámara ha escudriñado tanta muerte y tanta maldad, he aquí un hombre sin esperanza, dolorido, apesadumbrado, sin estilo ni elegancia".
El documento gráfico que desnuda la guerra y la hace consumible a miles de kilómetros apenas ha evolucionado desde que Robert Capa y una brillante generación de apátridas mostraron sin tapujos la cara oculta de los campos de batalla de España y Europa en los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Aquellos grandes reportajes, hoy desaparecidos de las revistas y los diarios, sujetaban al sillón cada semana a millones de lectores y consumidores.
Si el húngaro Capa viviese en esta época tan poco amable con millones de seres humanos, su biografía bélica estaría repleta de coberturas en los conflictos balcánicos o latinoamericanos, las guerras afgana e iraquí o las africanas más olvidadas. O quizá hubiese abandonado su profesión para siempre cansado del utilitarismo de su trabajo o de su inutilidad.
En Images of War, Friedmann (o su mito Capa) recordó su encuentro con una niña tumbada sobre unos sacos en Barcelona en enero de 1939 en plena debacle republicana que le permitió conseguir una de sus mejores fotografías: "Es una monada pero debe estar muy cansada porque no juega con los otros niños. Casi no se mueve; sólo sigue todos mis movimientos con sus grandes ojos negros. No siempre es fácil mantenerte al margen y no ser capaz de hacer nada aparte de documentar el sufrimiento que te rodea".

jueves, 2 de julio de 2009

La muerte y el azar de Guillermo Altares.

Hace algunos días tocamos el tema de la fotógrafa Gerda Taro, ahora leyendo por casualidad la versión online del periódico El País, encontré un reportaje sobre un nuevo libro de Rober Capa y Gerda Taro. La escritora Susana Fortes acaba de ganar el Premio Fernando Lara, Esperando a Robert Capa (Planeta). El artículo está muy interesante, tiene comentarios de historiadores como Anthony Beevor, Rick Atkinson y biógrafos de Capa, Alex Kershaw y Richard Whelan.

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Esa época de dioses, héroes y batallas llamada el siglo XX ha generado muchos mitos. Uno de los más poderosos ha sido el del corresponsal de guerra, que encarna el encanto del miedo, del peligro, del azar, del riesgo, de estar en el lugar adecuado en el momento equivocado, tiene toda la carga de la leyenda, la fascinación de alguien que ha contemplado la historia mientras estallaba a tiros y cañonazos. Y Robert Capa simboliza, quizás más que nadie, esa figura. Fue el fotógrafo desencantado de los dos últimos conflictos justos, la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, un jugador compulsivo, un golfo cautivador capaz de ligarse a Ingrid Bergman, pero también fue un hombre tocado por el horror, con el corazón roto después de que un tanque matase demasiado pronto, durante la batalla de Brunete, en 1937, al amor de su vida, Gerda Taro, cuando estaba a punto de cumplir 27 años.

"André y Gerta", porque Robert Capa se llamaba André Friedmann y Gerda Taro, Gerta Pohorylle, "eran jóvenes y bellos, eran la personificación de la independencia", escribió François Maspero en su biografía de ella, L'ombre d'une photographe. "Les gustaba jugar, incluso jugar con sus propias vidas. Seducían con naturalidad a todos aquellos con los que se cruzaban y se parecían mucho el uno al otro en numerosos aspectos. Creo que cualquier persona que lea la biografía de André lamentará en algún momento no haber sido Robert Capa. Y muchas mujeres, después de contemplar la vida de Gerta, lamentarán, aunque sea durante unos breves instantes, no haber sido Gerda". Una sola frase, la dedicatoria del primer libro que publicó Capa, con fotos de la Guerra Civil, Death in the making, resume la pasión, el drama de una pareja que simboliza la herida del siglo: "A Gerda Taro, que pasó un año en el frente de España y se quedó".

Como todas las leyendas, como las grandes historias, sus figuras vuelven una y otra vez. Son los protagonistas de la novela con la que la escritora Susana Fortes acaba de ganar el Premio Fernando Lara, Esperando a Robert Capa (Planeta), mientras que La Fábrica ha publicado por primera vez en castellano las memorias de Capa, Ligeramente desenfocado, un libro delicioso, en el que el fotógrafo despliega su encanto personal al relatar los años de la II Guerra Mundial. Además, el Museo Nacional de Arte de Cataluña está a punto de inaugurar dos exposiciones sobre Capa y Taro, que contarán con una pequeña muestra de imágenes de la llamada Maleta mexicana, un conjunto de 4.300 fotos inéditas de la pareja y de David Seymour, Chim, que aparecieron a principios de este año. Aunque seguramente hasta 2010 no podrán verse en una gran exposición en Nueva York, bastantes fotos y la fascinante historia de los negativos están disponibles en la página web del Internacional Center of Photography .


"Fueron una pareja muy atractiva y muy poco convencional", relata Susana Fortes, quien no acaba de explicarse cómo nadie antes había escrito una novela sobre ellos porque "las buenas historias casi nunca se inventan". "Son dos personajes que se encuentran, comprometidos, entre los que surge una química brutal y protagonizan una historia de amor muy complicada, una relación que nace en el París de los años treinta, de los poetas y los pintores, pero que toma carne durante la Guerra Civil. También representan el duelo entre dos grandes fotógrafos", prosigue Fortes, que en Esperando a Robert Capa narra, a través de una minuciosa documentación, desde que se conocieron en París hasta la muerte de ella en la batalla de Brunete, en los alrededores de Madrid, el 26 de julio de 1937. Unos meses antes, como recuerda Fortes en su novela, esta mujer, bella y menuda, había escrito: "Tengo 25 años y sé que esta guerra es el fin de una parte de mi vida, el fin tal vez de mi juventud. A veces me parece que con ella terminará también la juventud del mundo. La guerra de España nos ha hecho algo a todos. Ya no somos los mismos: el tiempo en el que vivimos está tan lleno de cambios que es difícil reconocerse en cómo éramos todos nosotros hace apenas dos años. No me puedo ni imaginar lo que queda por venir".
Lo que estaba a punto de llegar era la II Guerra Mundial. "No hay duda de que Capa fue el mejor fotógrafo de aquel conflicto", señala el historiador Anthony Beevor, que tras los éxitos de Stalingrado y La batalla de Berlín acaba de publicar su narración del Día D. "Las pocas fotos que sobrevivieron del desembarco en Omaha Beach dan una idea perfecta de la confusión y el horror de aquel día. ¡Qué tragedia que el resto se destruyesen en el cuarto de revelado!". Uno de los biógrafos de Capa, Alex Kershaw, recoge en Sangre y champán. La vida y época de Robert Capa una cita del fotógrafo que resume su actitud frente al horror: "La guerra es como una actriz que va envejeciendo. Es cada vez menos fotogénica y cada vez más peligrosa".

"No hay ningún fotógrafo que haya reflejado la II Guerra Mundial mejor que Capa", explica el historiador y periodista estadounidense Rick Atkinson, ganador del Pulitzer en 2003 por Un ejército al amanecer, un relato de este conflicto en África, y que publicó en 2008 el segundo volumen, sobre la conquista de Italia por los aliados, El día de la batalla, dos frentes en los que estuvo Capa. "Estudié sus fotos a fondo durante mi investigación y hay algo realmente profundo en ellas, algo que te transporta al mismo momento en el que fueron tomadas", prosigue Atkinson, quien cree que tanto Capa como Ernie Pyle, el gran reportero de aquel conflicto, con el que compartió muchas trincheras, "fueron siempre muy poco sentimentales hacia la guerra porque eran conscientes del inmenso precio que había que pagar".


Las memorias de Robert Capa son un libro muy bien escrito, en el que relata sus aventuras durante la II Guerra Mundial con todo su encanto, pero también con un cierto cinismo y desde luego sin ocultar el enorme precio de sufrimiento y horror del que habla Atkinson. Pasa de puntillas por la Guerra Civil española, porque la muerte de Taro le dejó una herida que nunca se cerraría; pero recorre los frentes de aquel conflicto, desde el Londres de los bombardeos hasta el desembarco de Normandía, la liberación de París y el avance hacia Berlín de los aliados. Las primeras páginas marcan muy bien el tono: "Yo no tenía motivo alguno por el que levantarme cada mañana", es la frase con la que arranca para describir a continuación su triste existencia de exiliado apátrida en un sórdido ático del Village de Nueva York. Sin embargo, en un mismo día le llegan tres cartas. Una factura de la luz, otra del Departamento de Justicia en el que, como ex ciudadano húngaro, pasa a ser considerado un enemigo extranjero y debe entregar sus cámaras, y una tercera en la que Colliers le ofrece una plaza en un barco hacia Inglaterra y 1.500 dólares para cubrir el conflicto. Decidió echarlo a suertes y tirar una moneda al aire: si salía cruz, iría al Departamento de Justicia, si salía cara, aceptaría la oferta para ir a Inglaterra. Salió cruz, pero... "Entonces me di cuenta de que en una moneda de cinco centavos no había ningún futuro y tomé la decisión de guardar (y cobrar) el cheque y apañármelas de algún modo para llegar a Inglaterra", escribe. "Yo soy un jugador y decidí acompañar a la Compañía E en la primera oleada", diría mucho más tarde, en la víspera del Día D. Su relación con la suerte fue siempre así, desde sus primeros combates.


El articulo completo en


ROBERT CAPA La muerte y el azar de GUILLERMO ALTARES

sábado, 27 de junio de 2009

Mujer Republicana por Gerda Taro


Las fotos de Capa son de las mejores, si no mal recuerdo, Capa es el mejor exponente del siglo XX del género de fotos de guerra. Pero Robert Capa es la invención de otra gran fotógrafa del siglo XX, Gerda Taro, ella junto con Andre Friedman, inventan el nombre de Robert Capa para vender mejor sus fotografías, algo que logran con facilidad y les permite viajar a España donde se libra una guerra encarnizada. André termina explotando mejor el nombre de Robert Capa. Pero dejemos al buen Capa para otra oportunidad que de el hay mucho que hablar y lo haremos en su momento, por el momento regresemos con la encantadora Gerda Taro(su nombre verdadero es Gerta Pohorylle) , al igual que su buen amigo Capa tiene la idea que para conseguir buenas fotos hay que arriesgarse, decide separarse de Capa y viajar sola por España, necesita de la autonomía profesional y esta se la tiene que forjar sola. Una de sus fotografías que me han quedado trabadas en la memoria es la de una Mujer Republicana entrenando en una playa de Barcelona, la imagen de la joven mujer sosteniendo una pistola, con tacones de rodilla tiene un aire muy fashionable pero al mismo tiempo muy letal.

La imagen me recuerda un episodio que leí hace poco en el libro de fantástico libro de Jorge M Reverte, la Batalla de Madrid (Critica 2007), cuando las bombas de la aviación Franquista comienzan a caer en la ciudad de Madrid, lo milicianos, jóvenes, pastores, estudiantes, que no están acostumbrados al ruido estremecedor de la guerra, huyen espantados, dejando sus puestos de combate, a continuación tomo este episodio del libro de Reverte;

La poetisa anarquista Lucia Sanchez Saornil, esta con un grupo de mujeres, que pronto se llamaran ¨Mujeres Libres”, entregadas a la tarea de devolverles al frente llamándoles cobardes. Por si acaso, llevan una pequeña pistola del 6,35. Ya han muerto muchos en enfrentamiento con fugitivos:

Por las puertas de Toledo
Va en aluvión la canalla
en busca del enemigo:
ciegos los ojos de lágrimas,
prietos los dientes de ira,
chocando al aire las armas.
¡Madrid, Madrid, mi Madrid!
Haremos una muralla
de carne humana y de fuego
y a ver que guapo la salta.


Ante el argumento de las mujeres, los hombres se dejan encuadrar en nuevas unidades o vuelven a las suyas de procedencia.


La vida de Taro es corta, muere durante la batalla de Brunete en 1937, aplastada por accidente por un tanque republicano. La historia ha sido muy injusta con la pequeña rubia (nombre con el que se le conocía en las líneas Republicanas), su imagen ha sido opacada por la obra de Robert Capa, pero poco a poco sigue forjándose su lugar en la historia de fotografía.

Gerda Taro durmiendo, foto de Robert Capa en 1937

Esta imagen de Taro durmiendo pertenece a una colección de fotos inéditas que Robert Capa había entregado aun general Mexicano, los negativos que contenían la maleta fueron descubiertos hace algunos años pero hasta el 2008 se dieron a conocer, la maleta donde se encontraban es conocida como la Maleta Mexicana pero esto mis amigos es otra historia.


miércoles, 17 de junio de 2009

Vacunate contra la ignorancia

Visitando el Blog de Marco Fabrizio Ramírez Padilla BIBLIOFILIA NOVOHISPANA , Espacio dedicado al mundo del libro Novohispano.

Encontre esta foto que refleja muy bien el humor que caracteriza a los mexicanos.



Mas sobre la foto en el blog, Libros en tiempos de influenza.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Volcán Concepción por Gretchen Gann

Foto de Gretchen Gann, Austin, Texas

Niños de la isla nicaragüense de Ometepe se instalan en sillas para observar el espectáculo del volcán Concepción que libera algo de vapor.

viernes, 13 de marzo de 2009

Unusual Angle