viernes, 29 de mayo de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
El arte de los Ex libris
Dos Ex libris de la mano del Pintor Aleman Durero

Ex libris de HitlerEx libris del Papa Pio X
Ex libris erotico con una dedicacion "para mi dulce caracol"
Breve historia del mito por Karen Armstrong
Armstrong expone en este ensayo corto (150pg) una reflexión histórica sobre el mito, menciona que la pérdida de este en nuestra cultura moderna ha sido una gran decadencia espiritual, nos recuerda que el pensamiento mítico y su práctica ayuda al ser humano a enfrentar el vacio y los prospectos de extinción. Cuando pensamos en mito hoy en día pensamos en algo sobrenatural y fantástico, difícil de creer, algo que la razón no puede explicar, este abandono de los mitos universales y actuales han causado una gran desesperación en nuestra cultura. El mito nos enseña a ver y percibir el mundo moderno de un modo diferente; nos muestra cómo mirar en el interior de nuestro corazón y cómo ver el mundo desde una perspectiva que va más allá de nuestro propio interés. Pero la mitología sólo nos transformará si podemos seguir sus orientaciones.
Título: Breve historia del mito
Autora: Karen Armstrong
ISBN: 978-84-7888-979-2
Editorial:Ediciones Salamandra, S.A
Articulo en el Pais sobre la obra de Armstrong Entre la razón y la compasión
Entrevista-La religión es como el sexo o el arte, si la practicas bien puede ser sublime
ENTREVISTA POR NÚRIA NAVARRO-Podemos ser religiosos sin religión
martes, 26 de mayo de 2009
El retrete lleno de Fantasmas
Tambien les dejo un interesante articulo de Mauricio Montiel Figueiras publicado en la revista letras libres sobre la obra del famoso novelista.
Kôji Suzuki, el narrador rizomático
por Mauricio Montiel Figueiras
Nacido en Hamamatsu, una ciudad al suroeste de Tokio, Kôji Suzuki (1957) se ha forjado toda una leyenda que lo ubica como uno de los personajes más excéntricos –cabría decir rizomáticos– de la nueva literatura de entresiglos, una especie de aventurero para el tercer milenio que pasea con igual pericia por las tierras de la genética y la tecnología de punta que por los dominios de la fantasía y la ciencia ficción con ribetes pavorosos. Por ejemplo: después de graduarse de la Universidad de Keio –la más antigua de Japón–, donde se especializó en francés, tuvo diversos trabajos ocasionales que incluyeron el de profesor de cursos intensivos que gozaba contando historias de terror a sus alumnos. A ello hay que añadir su gusto por la equitación, su licencia de capitán de yate y su vena de viajero impenitente, que lo ha llevado a cruzar Estados Unidos –de Florida a California– a bordo de una motocicleta: una odisea que halla eco en el Kaoru Futami de Loop (1998), una de sus criaturas más memorables, que cifra la salvación del mundo en la Honda XLP 600 con la que explora la región desértica conocida como las Cuatro Esquinas, donde confluyen no sólo los estados de Arizona, Colorado, Nuevo México y Utah sino –según el autor– la anomalía gravitacional y la longevidad.
Pero la leyenda de Suzuki no se detiene ahí: él mismo confiesa que escribió Ring (1991), primera parte de la trilogía novelística que le granjearía fama internacional –completada por Spiral (1995) y Loop–, con un bebé en el regazo. Un año antes, en 1990, había obtenido el prestigioso Japan Fantasy Novel Award –que contribuyó a que su carrera despegara definitivamente– gracias a su debut: Paradise, una epopeya romántica que abarca varios siglos y se basa en la teoría de la migración prehistórica de Siberia a América del Norte a través del Estrecho de Bering. Padre de dos hijas y considerado una autoridad en educación infantil –tema al que ha dedicado parte de su labor– debido a su experiencia como amo de casa cuando empezaba a adentrarse en el orbe literario, Suzuki ha construido una obra firme, surcada por los temblores de un horror cien por ciento posmoderno, en la que las aprensiones típicas de la maternidad o la paternidad cristalizan en niños o jóvenes fallecidos en circunstancias trágicas que vuelven del más allá para exigir, a veces con saña insólita, la atención que les fue negada en vida. El paradigma de lo anterior es Sadako Yamamura, la vidente hermafrodita que es contagiada de viruela por el médico que la viola y mata y que regresa de entre los muertos en tres fases –primero mediante un video (Ring), luego convertida en un virus capaz de mutaciones rápidas (Spiral) y por fin como una forma cancerígena de existencia artificial (Loop)– para demostrar que en Asia las convenciones narrativas sirven para ser trastocadas. Al igual que su inquieta y rabiosa protagonista, el fenómeno Ring desatado por Suzuki ha mudado de medio –de la literatura al cine y la televisión– para propagarse gracias a adaptaciones y secuelas realizadas tanto en Japón como en Corea del Sur y Hollywood: de Ringu: Kanzen-ban (1995), de Chisui Takigawa, a Ringu (1998) y Ringu 2 (1999), de Hideo Nakata; de Rasen (1998), de Jôji Iida, a The Ring Virus (1999), de Kim Dong-bin; de Ringu: Saishûshô (1999), tele-serie de doce episodios, a Ringu 0: Birthday (2000), de Norio Tsuruta; de El aro (2002), de Gore Verbinski, a El aro 2 (2005), otra vez de Nakata. Al cabo del éxito, el escritor nipón no ha desistido de visitar los territorios del miedo merced a tramas recorridas por padres perturbados y presencias infantiles en las que el agua, elemento femenino por antonomasia, juega un rol fundamental. En Ring, para no ir lejos, está el mar de donde la madre de Sadako rescata la estatua que le concede la clarividencia que terminará heredando su hija; está también el pozo al que Sadako es arrojada después de la violación. Y hay un dato curioso: mientras que la trilogía novelística es encabezada por hombres, en las versiones fílmicas la acción recae casi por entero en mujeres.
Lo que más asombra de esta empresa, sin embargo, es la capacidad de Suzuki para rizar el rizo narrativo: no en balde Loop, tercera parte de la saga viral urdida en torno de Sadako, alude tanto al ambicioso Proyecto Loop –una operación conjunta Japón-Estados Unidos planeada para “crear vida en el espacio virtual de las computadoras” y diseñar “una biosfera original que simulara la evolución de la existencia en la tierra”– como a la idea de bucle o rizoma aplicada a la literatura. Aunque a diferencia del modelo descriptivo de Deleuze y Guattari la trilogía de Suzuki posee un centro obvio (Sadako), sus ramificaciones resultan insólitas: estamos frente a una planta escritural cuyos brotes surgen en diversos puntos para modificar el orden del relato. Hay, siguiendo el concepto deleuzeano, “mesetas” representadas por seres ubicuos que dan estabilidad a esta organización arbórea; así, por ejemplo, el matemático Ryuji Takayama debuta en Ring, reaparece como cadáver en Spiral y acaba por reencarnar en Kaoru Futami, el héroe de Loop, que debe asumir su naturaleza de clon de una forma de existencia artificial antes de volver al espacio virtual que lo engendró: un viaje a la semilla cibernética que haría las delicias de Borges y Philip K. Dick. Fiel a las metamorfosis de Sadako, una anomalía en la matriz del Proyecto Loop que “se aparea” con los medios de comunicación y brinca al mundo real convertida en el Virus del Cáncer Humano Metastásico, el autor intercambia sus personajes de un libro a otro para generar una suerte de thriller genético con resonancias metafísicas que cierra en Birthday (1999), colofón integrado por tres nouvelles (“Coffin in the Sky”, “Lemon Heart” y “Happy Birthday”) que fungen como tubérculos de las novelas (Spiral, Ring y Loop, respectivamente). Enfermedad y búsqueda de un grial poseído por los fantasmas en la máquina, revisión histórica y prospectiva futurista, terror cósmico y devaneo místico: todo cabe en la trilogía que Kôji Suzuki, el narrador rizomático, ha entregado para el lector mutante del nuevo milenio. ~
Tomado de Letras Libres OCTUBRE DE 2008, literatura y cine.
martes, 19 de mayo de 2009
La danza de los Sátiros
viernes, 15 de mayo de 2009
La retirada de Jenofonte de Robin Waterfield
Este ensayo está lleno de anécdotas, análisis, semblanzas, y discreciones que hacen una lectura
miércoles, 13 de mayo de 2009
Volcán Concepción por Gretchen Gann
Niños de la isla nicaragüense de Ometepe se instalan en sillas para observar el espectáculo del volcán Concepción que libera algo de vapor.
