- September 19, 2011
viernes, 30 de noviembre de 2012
Las perversidades del precio de la belleza
sábado, 10 de diciembre de 2011
El tesoro de la sierra Madre, los hermanos Grimm y una critica al sistema capitalista.
jueves, 29 de septiembre de 2011
Del lápiz divino cayo la primera gota de tinta
Son 600 paginas todas muy bellamente ilustradas y la presentación en pasta dura del libro es muy bello, es todo un adoquin, lastima que el autor no incluye imágenes y bocetos del proceso creativo y la creacion de los personajes.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Los saberes culinarios del señor Cunqueiro
viernes, 9 de septiembre de 2011
Eva y Adolf, nuevo libro sobre la amante del Dictador
jueves, 8 de septiembre de 2011
El Secuestro de Edgardo Mortara por David I. Kertzer
domingo, 12 de junio de 2011
La biblioteca de Marilyn Monroe

Hay personas que es muy dificil que les tomes una mala foto, Marylin Monroe es una de esas pocas personas que era muy dificil que saliera mal en la foto, tendrias que esforzate mucho para que salga mal. Hace algunos meses leiamos un libro sobre la vida amorosa entre JFK y Marylin, ahora que acaba de pasar su cumpleaños nos damos cuenta gracias a un articulo en Los Angeles Times que en la pagina web de Librarything se puede apreciar los libros que tenia la señora Monroe en su biblioteca. Se quedaran asombrados por la variedad de libros, por mencionar algunos The Fall de Albert Camus; J. Robert Oppenheimer; Historias de Chekhov; Crimen y Castigo de Dostoevsky's; Sherwood Anderson's "Winesburg, Ohio"; Theodore Dreiser; Bertrand Russell; "Moses and Monotheism" by Sigmund Freud; y "Madame Bovary" de Gustave Flaubert. Aquí pueden ver su biblioteca en la pagina de Librarything, que también tiene la biblioteca de otros personajes famosos. Pueden buscar las bibliotecas en el apartado de "I see dead People's Books"
jueves, 14 de abril de 2011
Mary Beard en Washington
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http://www.washingtonpost.com/lifestyle/style/2011-mellon-lectures-feature-mary-beards-take-on-12-caesars/2011/03/21/AFfJExbB_story.html
martes, 8 de febrero de 2011
El vacio mundo de Marilyn y JFK
Nota. La foto de la revista Life es un montaje, pero si era parte de los sueños de Marilyn.
martes, 11 de enero de 2011
Libros del Mes, Marilyn, JFK y Champollion
El segundo libro es El egiptólogo de Christian Jacq, me gusta más su título original Champollion en Egiptólogo, no he querido buscar mucha información sobre la novela, el tema de la piedra Rossetta y su descifrador Champollion es una de mis aventuras favoritas, también será la primera novela que lea de este autor, se mira que es muy prolífico, pero no hay ninguno de sus títulos que me llame la atención por ahora.
Hay un articulo en el peridico el Pais sobre el libro de François Forestier, tambien se puede leer el primer capitulo en la pagina de la editorial Aguilar
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REPORTAJE: UN ASUNTO PRESIDENCIAL
Kennedy y Marilyn, en la bañera
Ella, una adicta a las pastillas que se lavaba poco. Él, un hombre sin moral que se 'acostó' con medio Hollywood. Así retrata François Forestier la relación entre el presidente y la 'sex symbol'
JOSEBA ELOLA 17/01/2010
Diciembre de 1962. John Fitzgerald Kennedy se toma el domingo libre y acude a casa de su cuñado, Peter Lawford, que, además de cuñado y actor, es su celestino, el que le procura todas sus amantes. Allí le espera Marilyn.
JFK tiene problemas de espalda, lleva un corsé, pero se lo quita para entrar en la bañera de agua caliente junto a su amada. Marilyn monta sobre The Prez, que así es como llama en la intimidad al presidente de los Estados Unidos de América. Al cabo de un rato, Peter Lawford entreabre la puerta y toma unas fotos con su cámara Polaroid. El presidente sonríe, Marilyn hace muecas. Mientras los dos amantes intercambian confidencias en la habitación, los hombres de Hoover, el todopoderoso jefe del FBI, escuchan las conversaciones con sus auriculares mientras comen pizza. Hay micrófonos instalados por todas partes.
Éste es uno de los múltiples encuentros secretos que el periodista francés François Forestier narra en Marilyn y JFK (Aguilar), obra que recrea la relación entre la gran sex symbol del siglo XX y el mítico presidente. "Es un libro que cuenta una historia", dice por teléfono desde París el periodista del semanario Le Nouvel Observateur, "no es una obra periodística, ni un libro de historia". Eso sí, asegura que no hay una sola línea de ficción. Que todo lo que cuenta está respaldado por documentos desclasificados del FBI y la CIA, por la abundante bibliografía relacionada con el tema, por archivos que están a disposición de cualquiera que quiera verlos y por las entrevistas con testigos directos que él ha realizado a lo largo de años. El periodista francés, especializado en cine, cuenta que la historia de esa Polaroid de Peter Lawford se conoció gracias al vecino de J. Edgar Hoover. El todopoderoso jefe del FBI guardaba en su casa documentos comprometedores de algunos de los espiados por su red de informadores. Entre otros, la foto de Kennedy y Marilyn en la bañera. Al morir Hoover, su vecino la encontró en la basura. Allí estaba la prueba de aquel encuentro. "Esas fotos existen. Circulan", dice Forestier.
Son pocas las imágenes que se conocen de la pareja, que, según Forestier, mantuvo una relación intermitente a lo largo de años. Los servicios secretos y los propios Kennedy se encargaron de borrar las pistas de esa relación. "Lo eliminaron todo para mantener el mito viviente, los Kennedy eran intocables", sostiene Forestier. La imagen que acompaña a este reportaje es una de las pocas que se conocen. Es el resto de un carrete que fue eliminado. En la instantánea aparecen John y Bobby Kennedy, con quien también se enrolló Monroe, según cuenta el libro. Fue tomada en casa de Arthur Krim, tesorero del Partido Demócrata, pocas horas después de la más lasciva demostración en público de su relación, el irrepetible Happy birthday, Mr. President.
Forestier habló con algunos de los que estuvieron entre bastidores aquella mítica noche en el Madison Square Garden, la de la celebración del 45 cumpleaños del presidente. Cuenta que a Marilyn se le rompió el vestido y que los allí presentes apreciaron que no llevaba ropa interior. Le habían remendado el vestido -de 12.000 dólares- en el camerino, pero éste no tardó en resquebrajarse mientras Marilyn cantaba a su Mr. President.
Conseguir que la estrella subiese al escenario aquella noche fue costoso. Tuvo que secuestrarla Peter Lawford del rodaje de Something's got to give -la película que no llegó a terminar- presentándose con un helicóptero. La llamada de Bobby Kennedy al jefazo de la Fox, Milton S. Gould, pidiendo que dejara escapar a la actriz "por una cuestión de Estado" no fue suficiente. Y JFK tenía claro que esa noche Marilyn era su regalo de cumpleaños.
Jacqueline Kennedy, la primera dama, harta ya de la historia de Marilyn, y sin ninguna gana de ser humillada ante 15.000 espectadores, se largó a pasar la noche de cumpleaños de su marido a Glen Ora, la residencia de fin de semana. A montar a caballo.
Marilyn y JFK cuenta una historia de espías. Porque si algo había en casa de Marilyn -y en los lugares que más frecuentaba- era micrófonos ocultos. Si alguna vida fue escudriñada, ésa fue la de la protagonista de la inolvidable Con faldas y a lo loco. El FBI, la CIA, la Mafia; el jefe del sindicato de transportes, James Hoffa; su marido celoso, DiMaggio. Amigos y enemigos de Kennedy la espiaban. Y el carismático presidente tenía muchos enemigos. Tal como cuenta Forestier, llegó al poder aupado por su padre, Joe Kennedy, que prometió favores a la Cosa Nostra cuando su hijo llegara a presidente. La Cosa Nostra comprobaría poco más tarde cómo el hermano pequeño, Bobby, cimentaba su carrera a base de hostigar a los mafiosos. Se sintió engañada. Empezó a trabajar.
El libro de Forestier hace un retrato absolutamente desmitificador de sus dos protagonistas. Marilyn es presentada como una mujer desequilibrada y drogadicta que no cuida nada su higiene personal y, además, es frígida. Kennedy, como un tipo sin ninguna moral, un niño pijo acostumbrado a que nadie le diga nunca que no, un egoísta recalcitrante que desprecia los sentimientos ajenos. Se acuesta con medio Hollywood, cuenta el libro. Y sufre eyaculación precoz. Angie Dickinson, una de sus múltiples amantes, recuerda su intercambio de fluidos con JFK como veinte inolvidables segundos.
La noticia del aborto de Jackie Kennedy ante la que John ni se despeina, prosiguiendo sus vacaciones en barco con un cargamento de chicas; el pago de 75.000 dólares a la revista Time por parte de Joe Kennedy, el patriarca de la familia, para lanzar la carrera de su hijo hacia la presidencia; el consumo de LSD por parte de Kennedy poco antes de la invasión de Bahía de Cochinos; la violación que Marilyn sufre, borracha y abotargada de pastillas, por parte del mafioso Mooney Giancana. El libro recorre sin cortapisas los episodios más escabrosos de la biografía de ambos mitos. "Soy partidario del espíritu de James Ellroy", explica Forestier, "hay que mirar detrás de los mitos. Hollywood es un mundo corrupto, sin moral. La política, también. Con Marilyn y JFK, estos dos mundos sucios se encuentran".
Forestier asegura que su libro no incluye grandes revelaciones. Que prácticamente todo lo que narra ya había sido contado, a trocitos, en los múltiples libros que han abordado de forma tangencial el tema. Faltaba que alguien articulara el gran relato, dice. "Nadie ha contado esta historia", sostiene sin asomo de dudas. Atribuye esta circunstancia al pacto de silencio que durante años suscribieron los medios, que tuvieron material publicable entre sus manos, pero renunciaron a hacerlo. Y a la eliminación de grabaciones, fotos y documentos a la que los propios Kennedy contribuyeron. Así fue en una primera etapa. Pasados los años, dice, todo el mundo dio por hecho que su historia ya estaba contada.
François Forestier escribe críticas e informaciones de cine para el semanario Le Nouvel Observateur. A sus 62 años, es un hombre fascinado por el Hollywood clásico. "No por el de Scarlett Johansson", matiza. Se ha tirado media vida entrevistando a los grandes del cine. Muchos de ellos, como John Huston, le fueron contando historias de Marilyn que empezaron a germinar en su cabeza. Autor de autobiografías de Howard Hugues, Aristóteles Onassis y Martin Luther King, además de novelista, declara su fascinación por esta historia entre dos niños egocéntricos, entre una mujer, tal y como la describe, vacía y un hombre sin moral. "Kennedy era un niño rico, con la arrogancia del niño rico que piensa que no le puede pasar nada. Pensaba que aunque se descubrieran las partes más oscuras de su biografía, nunca pasaría nada".
Marilyn conoció a Kennedy en 1954, en una fiesta en casa del productor Charlie Feldman. Una fiesta a la que acudió con su marido Joe DiMaggio, en la que bailó acaramelada con su admirado Clark Gable y en la que deslizó un papel con su número de teléfono en la chaqueta del entonces joven senador norteamericano.
Durante ocho años se sucedieron los encuentros entre ambos. El 24 de mayo de 1962, Monroe recibe la llamada del celestino Peter Lawford.
-Se acabó, Marilyn. No debes intentar ponerte en contacto de nuevo con el presidente. No debes volver a verlo, ni llamarlo por teléfono.
Ante las lágrimas de la estrella, Lawford zanja la cuestión.
-Marilyn, sólo has sido un polvo para Jack.
Tomado de El PAIS,
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Kennedy/Marilyn/banera/elpepusocdmg/20100117elpdmgrep_9/Tes?print=1
domingo, 9 de enero de 2011
Libros sobre Marilyn Monroe y una oracion por Norma Jeane
Lo siento no me gustan las rubias, y no es por lo que dicen que las rubias son tontas y todo lo demás, es simplemente cuestión de gusto, las prefiero morenas, tal ves hable así porque no he conocido una rubia que me mueva el tapete (huy que me oyera mi señora, la de san quintín que se armaría). Volviendo al tema de la rubias y los mis extraños gustos, hay una rubia que me llama la atención, Marilyn Monroe, pueda ser porque crecí viendo sus películas los Domingos por la noche o por lo que decían mis amigos de primaria sobre ella, que por derechos de autor no puedo reproducir en estas líneas, por años la vi como un sex symbol, una diva o esa bella sonrisa y nada mas, pero cuando llegue a la universidad me cayo en mis manos una antología de poemas de Ernesto Cardenal, su Oracion por Marilyn Monroe, me hizo ver lo frágil que era, como lo somos todos, y esa humanización que se siente en el poema del padre Cardenal me abrió mas los ojos hacia su belleza interna, a sentir compasión por la joven muchacha, confundida y destrozada, que necesitaba ser verdaderamente amada. Hoy hablando con unos amigos sobre el libro de Marilyn y JFK, caímos en cuenta que se ha escrito mucho sobre ella pero no he leído ninguno de los muchos títulos que hay sobre la vida y milagros de Norma Jeane Mortense. Les dejo primero el poema del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal y después u pequeño articulo sobre la publicación en español del libro de J. Randy Taraborrelli.
Un nuevo libro airea el pasado tormentoso de Marilyn Monroe
No fue una diosa. Fue la diosa. Pero también una muñeca rota, una hija no deseada, una niña de hogares de acogida, una esposa maltratada, una actriz minusvalorada, una madre frustrada, una adicta a las pastillas y a las drogas, una desgraciada. Escrita por J. Randy Taraborrelli y editada en España por Mosaico, La vida secreta de Marilyn Monroe repasa con todo lujo de (morbosos) detalles los aspectos más íntimos de la estrella más bella y una de las más fugaces de Hollywood.
Ni siquiera en el día en que nació, el 1 de julio de 1926, a la preciosa Norma Jeane Mortensen le dieron la bienvenida al mundo. Sin rastro de su padre, su madre era una mujer con severos problemas mentales (esquizofrenia paranoide) de los que no se quiso tratar por sus creencias religiosas. El destino de Norma Jeane fueron las casas de acogida y los brazos ajenos. A los 7 años, la futura estrella «ya tenía problemas para relacionarse con los demás», explica el autor. «Era tímida e introvertida», continúa. Cuando la dejaron en un orfanato (otro más) sentía que la llevaban «a la cárcel». El libro, sin embargo, incluye declaraciones de los responsables del centro que niegan que su vida fuera una tortura.
Precisamente fue la urticaria a esos centros lo que la empujó a casarse con alguien a quien no amaba: Jim Dougherty, por quien, incluso, dejó sus estudios. En aquella época, Norma Jeane intentó hablar por teléfono con su supuesto padre. Él le colgó sin más. Sin embargo, Taraborrelli recoge declaraciones del hijo de Charles Stanley Gifford negando tanto que eso ocurriera como la presunta paternidad.
MODELO SOLICITADA / Tras la petición de un fotógrafo militar para que posara para una película dirigida al Ejército, la bellísimaNorma Jeane se convirtió en una modelo solicitada. Y, tras un tiempo, pasó a ser Marilyn Monroe. Para horror de su marido controlador. Tampoco su segundo esposo, Joe DiMaggio le dio alas. Él era «más que un simple jugador de béisbol, un icono cultural», dice el autor. Había amor. Muchisímo. Pero al final desapareció dando paso a los golpes. Él quería una mujer hogareña, un ama de casa, una sumisa. Y se encontró con el símbolo sexual número uno. Tras un romance con Frank Sinatra, que estaba devastado tras la ruptura con Ava Gardner, Marilyn volvió a casarse con el dramaturgo Arthur Miller. La ceremonia civil duró cuatro minutos. El amor entre ellos, algo más. Hasta el día en el que Marilyn descubrió que su esposo había escrito en su diario que se arrepentía de haberse casado con «una niña y no con una mujer».
La vida secreta de Marilyn también deja claro que no hay pruebas que confirmen que la protagonista de La tentación vive arribatuviera un largo romance con el presidente Kennedy. «Solo compartieron una o dos noches», asegura Taraborrelli.
La muñeca rota, que no llegó a ser madre y que fue internada en un psiquiátrico, se rompió definitivamente el 4 de agosto de 1969. Era una estrella, pero también «una mujer asustada sumida en el remolino de su enfermedad mental».
Tomado del El Periodico
domingo, 12 de diciembre de 2010
tratado sobre las ballenas por Philip Hoare
El año pasado entre los mejores libros que tuve oportunidad de leer, se alza sin nadie que se le iguale Leviathan de Philip Hoare, una obra muy completa, parte tratado de literatura, estudio de biología marina, Biografía, arte, historia de la cacería de ballenas y su industria a través de un análisis de Moby Dick de Melville y de este mamífero tan desconocido llamado ballena, el animal más grande de la tierra que esta hace algunas décadas no se había podido fotografiar en su hábitat ni se había hecho un estudio serio sobre él. Por años los faros de las calles de Londres se iluminaban gracias a la grasa de ballenas y las primeras fortunas de la joven república de Estados Unidos a principios del siglo XIX fueron amasadas gracias a la caza de ballenas.
El pintor británico Turner fue patrocinado por un comerciante ballenero, inclusive tiene cuatro pinturas sobre la caza de ballenas, los artistas nunca fueron muy amigables con este animal, siempre fue retratado como un monstruo, claro las leyendas que rodean a este animal siempre lo han descrito como un gran fiera, un asesino, nada más alejado de la realidad, es un animal tímido incapaz de dañar a menos que sea molestado.
Hoy leyendo la revista de Letras encontré una entrevista con el autor Philip Hoare y el anuncio de la publicación en español de su libro Leviatán o la ballena. Les dejo algunas de las preguntas con sus respuesta de la entrevista, la pueden leer completa en este enlace,
Philip Hoare, en el vientre de la ballena Por Josep A. Muñoz Entrevistas
Leviatán o la ballena puede entenderse como un cuaderno de bitácora siguiendo la novela Moby Dick y empleando también la biografía de Herman Melville…
Es casi como una guía para tramposos a los que no les apetezca leer Moby Dick, pero que quieran presumir de conocer la historia (risas). Debemos entenderlo, no todo el mundo tiene tiempo de leer un libro de setecientas páginas. Leviatán o la ballena sería un “Todo lo que quieres saber sobre…” (risas). Por supuesto, está inspirado en el espíritu de Melville y en su manera artesanal de trabajar. Si Melville escribiera ahora la novela, las busquedas en google interferirían en su método, acabaría atrapado en una disgresión que le llevaría a otra y a otra… Es lo que sucede con internet y los buscadores, no acabas nunca. Algo que me sorprendió mucho de Melville es la cantidad de textos que copió de otras fuentes, por supuesto, sin pedir permiso. ¡Era un plagiario como la copa de un pino! Lo hacía como si, en la actualidad, escribiera copiando directamente de la wikipedia
El tuyo es un libro inclasificable. Hay quien dice que se trata de un ensayo, otros que se acerca al reportaje, al tratado literario, al texto sobre zoología… Pero, en definitiva, no se entiende sin ver claro que se trata de una novela.
Absolutamente. Me gusta que la gente lo lea así. No hice ninguna estructura cuando lo escribí, no tenía un índice ni una escaleta para guiarme, quería que fuera una historia similar a la que podría contarle a un amigo, con referencias a lecturas, lugares para visitar, cosas que ver, pero no hay un planteamiento esquemático, sino una narración libre, lejos del típico “A, B, C”. Entendí que debía ser de esta manera porque las historias reales, cuando nos suceden, surgen en forma de episodios. Rechazo la noción de la escritura objetiva porque todos somos humanos y, si escribimos, debemos hacerlo desde nuestra participación activa, partiendo de las vivencias con lo que nos rodea, pero sin olvidar la perspectiva general. Por ejemplo, cuando escribo sobre experimentos científicos puedo fantasear recreando sus efectos a gran escala.
¿El arte ha tratado bien a las ballenas?
No. Se empezó mostrándolas como monstruos, cuando aún se creía que la Tierra era plana. Luego, como proveedoras de sustancias industriales, con retratos horribles, hinchadas de gas, en estado de descomposición… El propio Melville dio una descripción muy equivocada de ellas. No nos acercamos a la realidad hasta que pudimos verlas bajo el agua. Para entonces el hombre ya veía el planeta Tierra desde el exterior, por lo que estamos hablando de un descubrimiento muy reciente. Aún me sorprende que una especie con más de cincuenta millones de antigüedad y tan inmenso, no haya sido estudiado hasta hace unas décadas
lunes, 6 de diciembre de 2010
Una guerra perdida
CARLOS PRIETO MADRID 05/12/2010
La última temporada de The Wire' se acaba de editar en DVD.En 1988 murieron asesinadas en Baltimore 234 personas. El departamento de homicidios de la ciudad echaba chispas. Una de las principales válvulas de escape de los agentes era reírse de David Simon, un joven periodista del Baltimore Sun empotrado allí para escribir una crónica, Homicidio, que la editorial Principal de los Libros publica ahora en España. "Cuando unos mandos confusos permitieron que Dave pasara un año con nosotros, mis colegas y yo sonreímos y jugamos con él como bebés a los que les hubieran puesto un juguete nuevo en la cuna. Para nuestro disfrute, Dave, un joven abstemio, se emborrachaba como una cuba con sólo unas pocas cervezas", confesaba el teniente de homicidios Terry McLarney en un epílogo a Homicidio escrito en 2006.
Bromas aparte, con el tiempo los agentes de la ley se fueron acostumbrado a la presencia de Simon ("era un periodista novato de dudosa habilidad que vestía camisetas, llevaba un pendiente de diamante en la oreja e iba a todas partes con su libretita", recordaba McLarney), y acabaron por abrirle las puertas de los escenarios de los crímenes y de las salas de interrogatorios. Los detectives se comportaban como si aquel tipo no estuviera allí. "Se convirtió en la proverbial cucaracha en la pared, que absorbía cuanto sucedía mientras los demás andábamos demasiado ocupados lidiando con los asesinatos como para preocuparnos por cómo nos estábamos comportando en su presencia", decía McLarney.
"Compartí con los inspectores un año entero de comida rápida, discusiones de bar y humor de comisaría", explica Simon en el libro. Un planazo que dio sus frutos. Homicidio es una antológica pieza de periodismo, un estudio de un grupo de machos alfa enfrentados a una guerra urbana de baja intensidad. Pero el concienzudo trabajo de campo de Simon no se quedó allí. Por si no hubiera tenido suficiente con convertirse en el mono de feria de un grupo de policías hormonados durante 12 meses, Simon se empotró después durante un año en una esquina de traficantes en Baltimore Oeste. El resultado del experimento se llamó La esquina (1997), escrito junto a Ed Burns, que Principal de los libros publicará en 2011. La fusión de estas dos experiencias, de esta intensa convivencia con policías y camellos, dio lugar a la serie The Wire (2002-2008), de la que ahora se edita en España la última temporada en DVD.
Falta de clímax
Muchos de los elementos que llaman la atención de The Wire están en Homicidio. Para empezar, una asombrosa falta de acción para tratarse de un relato policiaco. "La televisión nos ha dado el mito de la caza frenética, de la persecución a toda velocidad, pero en realidad no existe nada así. Los policías encargados de los asesinatos siempre llegan allí después de que los cuerpos hayan caído, y cuando un inspector de homicidios sale de la oficina, tiene que esforzarse para no dejarse su pistola en el salón", escribe Simon en el libro.
Casi todos los casos se resuelven por la incompetencia de los asesinos
Pero sobre todo destaca una ausencia que provocó bastante desconcierto cuando la serie empezó a emitirse: la ausencia total de clímax dramático. Se trata de una decisión política ligada a un modo de representar la realidad. Una de las principales preocupaciones de Simon durante el proceso de documentación de Homicidio era que el libro no parecía tener "clímax" y temía que "su conclusión quedara abierta, vacía y fallida". Esta sensación se agudizó cuando los agentes fueron incapaces de resolver el asesinato de la niña Latonya Wallace, uno de los casos que vertebran el libro.
Pero Simon se dio cuenta de que lo que parecía un defecto no era otra cosa que la metáfora perfecta del fracaso del sistema. "El final ambiguo y vacío era el correcto" porque "era real". "Es así como funciona el mundo. O como no funciona", espetó a su editor. "No estaba frente a asesinatos que fueran a cambiar el curso de la actualidad política. Ni tampoco eran carne de obras teatrales perfectamente montadas que rezumaran moralidad. En verano, cuando el número de víctimas subió tanto como la temperatura de Baltimore, comprendí que estaba en realidad en una fábrica. Era investigación criminal en cadena, un sector en creciente expansión para el cinturón industrial de una América que había dejado de fabricarlo prácticamente todo, excepto corazones destrozados", cuenta Simon.
Muerte a 'C.S.I.'
"La lucha contra las drogas ha dado paso a la lucha contra los pobres"
El oficial Terry Mclarney también hablaba en su texto de cómo ha cambiado su trabajo desde que Simon escribió el libro en 1988. "El llamado efecto C.S.I ha elevado las expectativas de los jurados a niveles absolutamente irracionales", decía. Precisamente, el método de Simon está en las antípodas de los mundos fantásticos de C.S.I. Homicidio es una desmitificación sin contemplaciones de un trabajo que tiene poco que ver con la sofisticación tecnológica y mucho con las investigaciones chapuceras, los recortes fulminantes de presupuesto, las condiciones laborales draconianas, las resacas espantosas y los métodos brutales. Algunos casos de asesinatos se resuelven; otros mueren en callejones sin salida, y el resto se pierden en laberintos político-burocráticos o chocan contra el muro de la ineficacia, algo de lo que tampoco se libran los criminales.
"No hay momentos totalmente perfectos en los que un inspector, siendo un asombroso científico con sobrenaturales poderes de observación, se inclina para ver mejor un fragmento manchado de alfombra, saca de él una fibra característica de pelo cobrizo caucasiano, reúne a sus sospechosos en un salón exquisitamente amueblado para inmediatamente decirles que el caso está resuelto. Los mejores inspectores admitirían que en 90 de cada 100 casos lo que salva la investigación es la abrumadora predisposición del asesino a la incompetencia o, cuando menos, al error garrafal", escribe Simon en Homicidio.
La derrota permanente
Pero el problema de fondo no es que los agentes hagan bien o mal su trabajo, sino que flota en el ambiente la sensación de que la lucha contra el crimen es una batalla perdida. Que a un asesinato le seguirá otro asesinato... en la misma esquina de la ciudad. Simon escribe esto tras pasar por el escenario de un crimen: "En media hora el muerto estará en la mesa del forense. Y los traficantes seguirán vendiendo cápsulas azules en este cruce, dejado de la mano de Dios. Nada de lo que se diga ahora va a cambiar eso". Y resume así su visión sobre la guerra contra las drogas: "La primera temporada de The Wire fue una denuncia seca, deliberada, de la prohibición de las drogas en EEUU, una Guerra de los Treinta Años que figura entre los fracasos más curiosos y globales que se registran en la historia de esta nación. Lo que empezó como una guerra contra el narcotráfico hace ya varias generaciones se ha convertido en una guerra contra las clases marginadas".
La conexión
Dice el novelista Richard Price en el prólogo del libro que la "guerra" narrada por Simon se extiende "desde las ruinosas casas de Batimore" hasta "las salas del Parlamento estatal de Annapolis". Homicidio va más allá del estudio costumbrista sobre el trabajo policial para analizar las intrincadas relaciones entre, por ejemplo, la detención de un sospechoso y los engranajes del poder municipal. "Revela, con no poca ironía, cómo las tácticas de supervivencia en las calles son un reflejo de las tácticas de supervivencia en el ayuntamiento y cómo todos los implicados en la guerra de la droga viven y mueren por los números: kilos, onzas, gramos, píldoras y beneficios para los de un bando; delitos, arrestos, porcentaje de casos resueltos y recortes presupuestarios para los del otro. Es un examen desde el punto de vista de la realpolitik de un municipio inmerso en unos disturbios a cámara lenta", dice Price.
Simon, con su habitual agudeza, lo explicaba así: "En esta América posmoderna, cualquier institución en la que sirvas o te sirvanun departamento de policía o un periódico, un partido político o una iglesia, Enron o Worldcom termina por traicionar y traicionarse".
tomado del periodico el Publico,
http://www.publico.es/culturas/350221/una-guerra-perdida-contra-el-crimen

