miércoles, 27 de marzo de 2013
Una buena dosis contra la ingenuidad - House of Cards
Me engancho desde el primer capitulo, es un drama político en la linea conspirativa, llena de intrigas sobre la carrera por la casa blanca del político Frank Underwood, un tipo sin escrúpulos que bien lo podríamos comparar con un tren que no se detiene por nada ni por nadie, dispuesto a todo por conseguir el poder,como todo político hábil desde los tiempos de la Antigua Grecia hasta nuestros dia. Desde la primera escena te encuentras asombrado por la franqueza del personaje principal. El congresista Underwood logra llevar a la casa blanca al joven presidente con la promesa de un puesto como Secretario de Estado(creo que en España seria Presidente de Gobierno) pero el presidente tiene a otra persona en su lista y deja a Underwood en un cargo menor, esto desata una campaña del congresista por destruir(literalmente) al político que tomara su lugar y este evento es el pistolazo de salida para una estrategia que dejan a Maquiavelo o Talleyrand como niños de jardín ante el hábil político Frank Underwood que hará todo por llegar a la presidencia de los Estados Unidos.
Lo interesante es cuando el personaje principal Frank Underwood(Interpretado magistralmente por Kevin Spacey) mira la cámara y te habla con toda sinceridad y de manera muy cruel sobre sus ideas y estrategias políticas para destruir y aniquilar a sus enemigos. Los personajes alrededor del "Majority Whip" Underwood también tiene una dosis fuerte de doble moral y cinismo, una joven reportera dispuesta a todo por conseguir la noticia, una fiel esposa muy consciente de las nefastas estrategias de su marido por conseguir el Poder y un inocente joven congresista adicto a las drogas que sera solo una marioneta en el camino destructivo por la silla del poder. Inspirada en la serie del mismo nombre producida en los años post Thacheristas por la BBC.
La serie no puede llegar en mejor momento, con una crisis moral en todos los ambientes políticos mundiales y sumemosle el debacle económico en Europa, la de depravación moral y lujuria por conseguir el poder o mantenerlo a toda costa, no es nada difícil encontrar en todo el mundo mayores criminales o personas capaces de hacer todo por conseguir la silla del poder, desde fraude electoral, asesinato, promesas falsas, dinero de la narco actividad, apoyo de banqueros codiciosos o militares en la calles para disuadir a cualquiera que decida levantarse contra los lideres de cualquier país. Bien lo decía el personaje de Casio en la obra de Shakespeare, que consentimos y permitimos este tipo de atropellos a la democracia.
La culpa, querido Bruto, no esta en nuestras estrellas,
Sino en nosotros mismo, que consentimos en ser inferiores!
Julius Caesar (I, ii, 140-141)
La oportunidad de entrar en la mente de Underwood y ver aplastar a sus enemigos como simples moscas es impagable, no es nada fácil y se necesita mucha mentira, en este tipo de campañas hay que saber mentir y mentir mucho cueste lo que cueste, siempre con ayuda de alguna mega millonaria corporación lista para apoyar tu campaña y así conseguir el apoyo necesario de los senadores. Me recuerdo de la frase del hombre de Negocios Mark Hanna que decia "En la politica hay dos cosas importantes, una es el dinero y la otra no logro recordar cual es..."
Algo novedoso es que Netflix colgó todos los capítulos (13)de la primera temporada el mismo dia de su lanzamiento(feb 1)y los puedes ver uno tras otro sin tener que esperar hasta la proxima semana. Hay varios críticos que miran el comienzo del fin de la TV con el lanzamiento de esta serie, habrá que ver como reaccionan los televidentes a este nueva estrategia de Netflix.
jueves, 21 de junio de 2012
El Poder de la Palabra escrita, reportajes de Vietnam
sábado, 26 de mayo de 2012
El Gran Gatsby y The Roaring Twenties
Aquí un avance, que como ya habíamos mencionado es algo colorido.
martes, 8 de febrero de 2011
El vacio mundo de Marilyn y JFK
Nota. La foto de la revista Life es un montaje, pero si era parte de los sueños de Marilyn.
martes, 11 de enero de 2011
Libros del Mes, Marilyn, JFK y Champollion
El segundo libro es El egiptólogo de Christian Jacq, me gusta más su título original Champollion en Egiptólogo, no he querido buscar mucha información sobre la novela, el tema de la piedra Rossetta y su descifrador Champollion es una de mis aventuras favoritas, también será la primera novela que lea de este autor, se mira que es muy prolífico, pero no hay ninguno de sus títulos que me llame la atención por ahora.
Hay un articulo en el peridico el Pais sobre el libro de François Forestier, tambien se puede leer el primer capitulo en la pagina de la editorial Aguilar
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
REPORTAJE: UN ASUNTO PRESIDENCIAL
Kennedy y Marilyn, en la bañera
Ella, una adicta a las pastillas que se lavaba poco. Él, un hombre sin moral que se 'acostó' con medio Hollywood. Así retrata François Forestier la relación entre el presidente y la 'sex symbol'
JOSEBA ELOLA 17/01/2010
Diciembre de 1962. John Fitzgerald Kennedy se toma el domingo libre y acude a casa de su cuñado, Peter Lawford, que, además de cuñado y actor, es su celestino, el que le procura todas sus amantes. Allí le espera Marilyn.
JFK tiene problemas de espalda, lleva un corsé, pero se lo quita para entrar en la bañera de agua caliente junto a su amada. Marilyn monta sobre The Prez, que así es como llama en la intimidad al presidente de los Estados Unidos de América. Al cabo de un rato, Peter Lawford entreabre la puerta y toma unas fotos con su cámara Polaroid. El presidente sonríe, Marilyn hace muecas. Mientras los dos amantes intercambian confidencias en la habitación, los hombres de Hoover, el todopoderoso jefe del FBI, escuchan las conversaciones con sus auriculares mientras comen pizza. Hay micrófonos instalados por todas partes.
Éste es uno de los múltiples encuentros secretos que el periodista francés François Forestier narra en Marilyn y JFK (Aguilar), obra que recrea la relación entre la gran sex symbol del siglo XX y el mítico presidente. "Es un libro que cuenta una historia", dice por teléfono desde París el periodista del semanario Le Nouvel Observateur, "no es una obra periodística, ni un libro de historia". Eso sí, asegura que no hay una sola línea de ficción. Que todo lo que cuenta está respaldado por documentos desclasificados del FBI y la CIA, por la abundante bibliografía relacionada con el tema, por archivos que están a disposición de cualquiera que quiera verlos y por las entrevistas con testigos directos que él ha realizado a lo largo de años. El periodista francés, especializado en cine, cuenta que la historia de esa Polaroid de Peter Lawford se conoció gracias al vecino de J. Edgar Hoover. El todopoderoso jefe del FBI guardaba en su casa documentos comprometedores de algunos de los espiados por su red de informadores. Entre otros, la foto de Kennedy y Marilyn en la bañera. Al morir Hoover, su vecino la encontró en la basura. Allí estaba la prueba de aquel encuentro. "Esas fotos existen. Circulan", dice Forestier.
Son pocas las imágenes que se conocen de la pareja, que, según Forestier, mantuvo una relación intermitente a lo largo de años. Los servicios secretos y los propios Kennedy se encargaron de borrar las pistas de esa relación. "Lo eliminaron todo para mantener el mito viviente, los Kennedy eran intocables", sostiene Forestier. La imagen que acompaña a este reportaje es una de las pocas que se conocen. Es el resto de un carrete que fue eliminado. En la instantánea aparecen John y Bobby Kennedy, con quien también se enrolló Monroe, según cuenta el libro. Fue tomada en casa de Arthur Krim, tesorero del Partido Demócrata, pocas horas después de la más lasciva demostración en público de su relación, el irrepetible Happy birthday, Mr. President.
Forestier habló con algunos de los que estuvieron entre bastidores aquella mítica noche en el Madison Square Garden, la de la celebración del 45 cumpleaños del presidente. Cuenta que a Marilyn se le rompió el vestido y que los allí presentes apreciaron que no llevaba ropa interior. Le habían remendado el vestido -de 12.000 dólares- en el camerino, pero éste no tardó en resquebrajarse mientras Marilyn cantaba a su Mr. President.
Conseguir que la estrella subiese al escenario aquella noche fue costoso. Tuvo que secuestrarla Peter Lawford del rodaje de Something's got to give -la película que no llegó a terminar- presentándose con un helicóptero. La llamada de Bobby Kennedy al jefazo de la Fox, Milton S. Gould, pidiendo que dejara escapar a la actriz "por una cuestión de Estado" no fue suficiente. Y JFK tenía claro que esa noche Marilyn era su regalo de cumpleaños.
Jacqueline Kennedy, la primera dama, harta ya de la historia de Marilyn, y sin ninguna gana de ser humillada ante 15.000 espectadores, se largó a pasar la noche de cumpleaños de su marido a Glen Ora, la residencia de fin de semana. A montar a caballo.
Marilyn y JFK cuenta una historia de espías. Porque si algo había en casa de Marilyn -y en los lugares que más frecuentaba- era micrófonos ocultos. Si alguna vida fue escudriñada, ésa fue la de la protagonista de la inolvidable Con faldas y a lo loco. El FBI, la CIA, la Mafia; el jefe del sindicato de transportes, James Hoffa; su marido celoso, DiMaggio. Amigos y enemigos de Kennedy la espiaban. Y el carismático presidente tenía muchos enemigos. Tal como cuenta Forestier, llegó al poder aupado por su padre, Joe Kennedy, que prometió favores a la Cosa Nostra cuando su hijo llegara a presidente. La Cosa Nostra comprobaría poco más tarde cómo el hermano pequeño, Bobby, cimentaba su carrera a base de hostigar a los mafiosos. Se sintió engañada. Empezó a trabajar.
El libro de Forestier hace un retrato absolutamente desmitificador de sus dos protagonistas. Marilyn es presentada como una mujer desequilibrada y drogadicta que no cuida nada su higiene personal y, además, es frígida. Kennedy, como un tipo sin ninguna moral, un niño pijo acostumbrado a que nadie le diga nunca que no, un egoísta recalcitrante que desprecia los sentimientos ajenos. Se acuesta con medio Hollywood, cuenta el libro. Y sufre eyaculación precoz. Angie Dickinson, una de sus múltiples amantes, recuerda su intercambio de fluidos con JFK como veinte inolvidables segundos.
La noticia del aborto de Jackie Kennedy ante la que John ni se despeina, prosiguiendo sus vacaciones en barco con un cargamento de chicas; el pago de 75.000 dólares a la revista Time por parte de Joe Kennedy, el patriarca de la familia, para lanzar la carrera de su hijo hacia la presidencia; el consumo de LSD por parte de Kennedy poco antes de la invasión de Bahía de Cochinos; la violación que Marilyn sufre, borracha y abotargada de pastillas, por parte del mafioso Mooney Giancana. El libro recorre sin cortapisas los episodios más escabrosos de la biografía de ambos mitos. "Soy partidario del espíritu de James Ellroy", explica Forestier, "hay que mirar detrás de los mitos. Hollywood es un mundo corrupto, sin moral. La política, también. Con Marilyn y JFK, estos dos mundos sucios se encuentran".
Forestier asegura que su libro no incluye grandes revelaciones. Que prácticamente todo lo que narra ya había sido contado, a trocitos, en los múltiples libros que han abordado de forma tangencial el tema. Faltaba que alguien articulara el gran relato, dice. "Nadie ha contado esta historia", sostiene sin asomo de dudas. Atribuye esta circunstancia al pacto de silencio que durante años suscribieron los medios, que tuvieron material publicable entre sus manos, pero renunciaron a hacerlo. Y a la eliminación de grabaciones, fotos y documentos a la que los propios Kennedy contribuyeron. Así fue en una primera etapa. Pasados los años, dice, todo el mundo dio por hecho que su historia ya estaba contada.
François Forestier escribe críticas e informaciones de cine para el semanario Le Nouvel Observateur. A sus 62 años, es un hombre fascinado por el Hollywood clásico. "No por el de Scarlett Johansson", matiza. Se ha tirado media vida entrevistando a los grandes del cine. Muchos de ellos, como John Huston, le fueron contando historias de Marilyn que empezaron a germinar en su cabeza. Autor de autobiografías de Howard Hugues, Aristóteles Onassis y Martin Luther King, además de novelista, declara su fascinación por esta historia entre dos niños egocéntricos, entre una mujer, tal y como la describe, vacía y un hombre sin moral. "Kennedy era un niño rico, con la arrogancia del niño rico que piensa que no le puede pasar nada. Pensaba que aunque se descubrieran las partes más oscuras de su biografía, nunca pasaría nada".
Marilyn conoció a Kennedy en 1954, en una fiesta en casa del productor Charlie Feldman. Una fiesta a la que acudió con su marido Joe DiMaggio, en la que bailó acaramelada con su admirado Clark Gable y en la que deslizó un papel con su número de teléfono en la chaqueta del entonces joven senador norteamericano.
Durante ocho años se sucedieron los encuentros entre ambos. El 24 de mayo de 1962, Monroe recibe la llamada del celestino Peter Lawford.
-Se acabó, Marilyn. No debes intentar ponerte en contacto de nuevo con el presidente. No debes volver a verlo, ni llamarlo por teléfono.
Ante las lágrimas de la estrella, Lawford zanja la cuestión.
-Marilyn, sólo has sido un polvo para Jack.
Tomado de El PAIS,
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Kennedy/Marilyn/banera/elpepusocdmg/20100117elpdmgrep_9/Tes?print=1
domingo, 9 de enero de 2011
Libros sobre Marilyn Monroe y una oracion por Norma Jeane
Lo siento no me gustan las rubias, y no es por lo que dicen que las rubias son tontas y todo lo demás, es simplemente cuestión de gusto, las prefiero morenas, tal ves hable así porque no he conocido una rubia que me mueva el tapete (huy que me oyera mi señora, la de san quintín que se armaría). Volviendo al tema de la rubias y los mis extraños gustos, hay una rubia que me llama la atención, Marilyn Monroe, pueda ser porque crecí viendo sus películas los Domingos por la noche o por lo que decían mis amigos de primaria sobre ella, que por derechos de autor no puedo reproducir en estas líneas, por años la vi como un sex symbol, una diva o esa bella sonrisa y nada mas, pero cuando llegue a la universidad me cayo en mis manos una antología de poemas de Ernesto Cardenal, su Oracion por Marilyn Monroe, me hizo ver lo frágil que era, como lo somos todos, y esa humanización que se siente en el poema del padre Cardenal me abrió mas los ojos hacia su belleza interna, a sentir compasión por la joven muchacha, confundida y destrozada, que necesitaba ser verdaderamente amada. Hoy hablando con unos amigos sobre el libro de Marilyn y JFK, caímos en cuenta que se ha escrito mucho sobre ella pero no he leído ninguno de los muchos títulos que hay sobre la vida y milagros de Norma Jeane Mortense. Les dejo primero el poema del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal y después u pequeño articulo sobre la publicación en español del libro de J. Randy Taraborrelli.
Un nuevo libro airea el pasado tormentoso de Marilyn Monroe
No fue una diosa. Fue la diosa. Pero también una muñeca rota, una hija no deseada, una niña de hogares de acogida, una esposa maltratada, una actriz minusvalorada, una madre frustrada, una adicta a las pastillas y a las drogas, una desgraciada. Escrita por J. Randy Taraborrelli y editada en España por Mosaico, La vida secreta de Marilyn Monroe repasa con todo lujo de (morbosos) detalles los aspectos más íntimos de la estrella más bella y una de las más fugaces de Hollywood.
Ni siquiera en el día en que nació, el 1 de julio de 1926, a la preciosa Norma Jeane Mortensen le dieron la bienvenida al mundo. Sin rastro de su padre, su madre era una mujer con severos problemas mentales (esquizofrenia paranoide) de los que no se quiso tratar por sus creencias religiosas. El destino de Norma Jeane fueron las casas de acogida y los brazos ajenos. A los 7 años, la futura estrella «ya tenía problemas para relacionarse con los demás», explica el autor. «Era tímida e introvertida», continúa. Cuando la dejaron en un orfanato (otro más) sentía que la llevaban «a la cárcel». El libro, sin embargo, incluye declaraciones de los responsables del centro que niegan que su vida fuera una tortura.
Precisamente fue la urticaria a esos centros lo que la empujó a casarse con alguien a quien no amaba: Jim Dougherty, por quien, incluso, dejó sus estudios. En aquella época, Norma Jeane intentó hablar por teléfono con su supuesto padre. Él le colgó sin más. Sin embargo, Taraborrelli recoge declaraciones del hijo de Charles Stanley Gifford negando tanto que eso ocurriera como la presunta paternidad.
MODELO SOLICITADA / Tras la petición de un fotógrafo militar para que posara para una película dirigida al Ejército, la bellísimaNorma Jeane se convirtió en una modelo solicitada. Y, tras un tiempo, pasó a ser Marilyn Monroe. Para horror de su marido controlador. Tampoco su segundo esposo, Joe DiMaggio le dio alas. Él era «más que un simple jugador de béisbol, un icono cultural», dice el autor. Había amor. Muchisímo. Pero al final desapareció dando paso a los golpes. Él quería una mujer hogareña, un ama de casa, una sumisa. Y se encontró con el símbolo sexual número uno. Tras un romance con Frank Sinatra, que estaba devastado tras la ruptura con Ava Gardner, Marilyn volvió a casarse con el dramaturgo Arthur Miller. La ceremonia civil duró cuatro minutos. El amor entre ellos, algo más. Hasta el día en el que Marilyn descubrió que su esposo había escrito en su diario que se arrepentía de haberse casado con «una niña y no con una mujer».
La vida secreta de Marilyn también deja claro que no hay pruebas que confirmen que la protagonista de La tentación vive arribatuviera un largo romance con el presidente Kennedy. «Solo compartieron una o dos noches», asegura Taraborrelli.
La muñeca rota, que no llegó a ser madre y que fue internada en un psiquiátrico, se rompió definitivamente el 4 de agosto de 1969. Era una estrella, pero también «una mujer asustada sumida en el remolino de su enfermedad mental».
Tomado del El Periodico
lunes, 6 de diciembre de 2010
Una guerra perdida
CARLOS PRIETO MADRID 05/12/2010
La última temporada de The Wire' se acaba de editar en DVD.En 1988 murieron asesinadas en Baltimore 234 personas. El departamento de homicidios de la ciudad echaba chispas. Una de las principales válvulas de escape de los agentes era reírse de David Simon, un joven periodista del Baltimore Sun empotrado allí para escribir una crónica, Homicidio, que la editorial Principal de los Libros publica ahora en España. "Cuando unos mandos confusos permitieron que Dave pasara un año con nosotros, mis colegas y yo sonreímos y jugamos con él como bebés a los que les hubieran puesto un juguete nuevo en la cuna. Para nuestro disfrute, Dave, un joven abstemio, se emborrachaba como una cuba con sólo unas pocas cervezas", confesaba el teniente de homicidios Terry McLarney en un epílogo a Homicidio escrito en 2006.
Bromas aparte, con el tiempo los agentes de la ley se fueron acostumbrado a la presencia de Simon ("era un periodista novato de dudosa habilidad que vestía camisetas, llevaba un pendiente de diamante en la oreja e iba a todas partes con su libretita", recordaba McLarney), y acabaron por abrirle las puertas de los escenarios de los crímenes y de las salas de interrogatorios. Los detectives se comportaban como si aquel tipo no estuviera allí. "Se convirtió en la proverbial cucaracha en la pared, que absorbía cuanto sucedía mientras los demás andábamos demasiado ocupados lidiando con los asesinatos como para preocuparnos por cómo nos estábamos comportando en su presencia", decía McLarney.
"Compartí con los inspectores un año entero de comida rápida, discusiones de bar y humor de comisaría", explica Simon en el libro. Un planazo que dio sus frutos. Homicidio es una antológica pieza de periodismo, un estudio de un grupo de machos alfa enfrentados a una guerra urbana de baja intensidad. Pero el concienzudo trabajo de campo de Simon no se quedó allí. Por si no hubiera tenido suficiente con convertirse en el mono de feria de un grupo de policías hormonados durante 12 meses, Simon se empotró después durante un año en una esquina de traficantes en Baltimore Oeste. El resultado del experimento se llamó La esquina (1997), escrito junto a Ed Burns, que Principal de los libros publicará en 2011. La fusión de estas dos experiencias, de esta intensa convivencia con policías y camellos, dio lugar a la serie The Wire (2002-2008), de la que ahora se edita en España la última temporada en DVD.
Falta de clímax
Muchos de los elementos que llaman la atención de The Wire están en Homicidio. Para empezar, una asombrosa falta de acción para tratarse de un relato policiaco. "La televisión nos ha dado el mito de la caza frenética, de la persecución a toda velocidad, pero en realidad no existe nada así. Los policías encargados de los asesinatos siempre llegan allí después de que los cuerpos hayan caído, y cuando un inspector de homicidios sale de la oficina, tiene que esforzarse para no dejarse su pistola en el salón", escribe Simon en el libro.
Casi todos los casos se resuelven por la incompetencia de los asesinos
Pero sobre todo destaca una ausencia que provocó bastante desconcierto cuando la serie empezó a emitirse: la ausencia total de clímax dramático. Se trata de una decisión política ligada a un modo de representar la realidad. Una de las principales preocupaciones de Simon durante el proceso de documentación de Homicidio era que el libro no parecía tener "clímax" y temía que "su conclusión quedara abierta, vacía y fallida". Esta sensación se agudizó cuando los agentes fueron incapaces de resolver el asesinato de la niña Latonya Wallace, uno de los casos que vertebran el libro.
Pero Simon se dio cuenta de que lo que parecía un defecto no era otra cosa que la metáfora perfecta del fracaso del sistema. "El final ambiguo y vacío era el correcto" porque "era real". "Es así como funciona el mundo. O como no funciona", espetó a su editor. "No estaba frente a asesinatos que fueran a cambiar el curso de la actualidad política. Ni tampoco eran carne de obras teatrales perfectamente montadas que rezumaran moralidad. En verano, cuando el número de víctimas subió tanto como la temperatura de Baltimore, comprendí que estaba en realidad en una fábrica. Era investigación criminal en cadena, un sector en creciente expansión para el cinturón industrial de una América que había dejado de fabricarlo prácticamente todo, excepto corazones destrozados", cuenta Simon.
Muerte a 'C.S.I.'
"La lucha contra las drogas ha dado paso a la lucha contra los pobres"
El oficial Terry Mclarney también hablaba en su texto de cómo ha cambiado su trabajo desde que Simon escribió el libro en 1988. "El llamado efecto C.S.I ha elevado las expectativas de los jurados a niveles absolutamente irracionales", decía. Precisamente, el método de Simon está en las antípodas de los mundos fantásticos de C.S.I. Homicidio es una desmitificación sin contemplaciones de un trabajo que tiene poco que ver con la sofisticación tecnológica y mucho con las investigaciones chapuceras, los recortes fulminantes de presupuesto, las condiciones laborales draconianas, las resacas espantosas y los métodos brutales. Algunos casos de asesinatos se resuelven; otros mueren en callejones sin salida, y el resto se pierden en laberintos político-burocráticos o chocan contra el muro de la ineficacia, algo de lo que tampoco se libran los criminales.
"No hay momentos totalmente perfectos en los que un inspector, siendo un asombroso científico con sobrenaturales poderes de observación, se inclina para ver mejor un fragmento manchado de alfombra, saca de él una fibra característica de pelo cobrizo caucasiano, reúne a sus sospechosos en un salón exquisitamente amueblado para inmediatamente decirles que el caso está resuelto. Los mejores inspectores admitirían que en 90 de cada 100 casos lo que salva la investigación es la abrumadora predisposición del asesino a la incompetencia o, cuando menos, al error garrafal", escribe Simon en Homicidio.
La derrota permanente
Pero el problema de fondo no es que los agentes hagan bien o mal su trabajo, sino que flota en el ambiente la sensación de que la lucha contra el crimen es una batalla perdida. Que a un asesinato le seguirá otro asesinato... en la misma esquina de la ciudad. Simon escribe esto tras pasar por el escenario de un crimen: "En media hora el muerto estará en la mesa del forense. Y los traficantes seguirán vendiendo cápsulas azules en este cruce, dejado de la mano de Dios. Nada de lo que se diga ahora va a cambiar eso". Y resume así su visión sobre la guerra contra las drogas: "La primera temporada de The Wire fue una denuncia seca, deliberada, de la prohibición de las drogas en EEUU, una Guerra de los Treinta Años que figura entre los fracasos más curiosos y globales que se registran en la historia de esta nación. Lo que empezó como una guerra contra el narcotráfico hace ya varias generaciones se ha convertido en una guerra contra las clases marginadas".
La conexión
Dice el novelista Richard Price en el prólogo del libro que la "guerra" narrada por Simon se extiende "desde las ruinosas casas de Batimore" hasta "las salas del Parlamento estatal de Annapolis". Homicidio va más allá del estudio costumbrista sobre el trabajo policial para analizar las intrincadas relaciones entre, por ejemplo, la detención de un sospechoso y los engranajes del poder municipal. "Revela, con no poca ironía, cómo las tácticas de supervivencia en las calles son un reflejo de las tácticas de supervivencia en el ayuntamiento y cómo todos los implicados en la guerra de la droga viven y mueren por los números: kilos, onzas, gramos, píldoras y beneficios para los de un bando; delitos, arrestos, porcentaje de casos resueltos y recortes presupuestarios para los del otro. Es un examen desde el punto de vista de la realpolitik de un municipio inmerso en unos disturbios a cámara lenta", dice Price.
Simon, con su habitual agudeza, lo explicaba así: "En esta América posmoderna, cualquier institución en la que sirvas o te sirvanun departamento de policía o un periódico, un partido político o una iglesia, Enron o Worldcom termina por traicionar y traicionarse".
tomado del periodico el Publico,
http://www.publico.es/culturas/350221/una-guerra-perdida-contra-el-crimen
jueves, 2 de diciembre de 2010
La autobiografía del 'padre' de Tom Sawyer
Con ustedes Mark Twain, 'best seller'
La autobiografía del 'padre' de Tom Sawyer se publica por vez primera sin censuras y en el orden en que él la escribió - El libro se convierte en inesperado superventas
BARBARA CELIS - Nueva York - 01/12/2010
El próximo martes se conmemora el 175 aniversario del nacimiento de Mark Twain, padre de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, retratista sagaz y universal de una América pasada que tiene mucho de presente, tan famoso en vida como un siglo después de su muerte.
Ayer se conmemoró el 175 aniversario del nacimiento de Mark Twain, padre de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, retratista sagaz y universal de una América pasada que tiene mucho de presente, tan famoso en vida como un siglo después de su muerte. Aún así, resulta difícil creer que en una sociedad tan entregada al culto a la novedad y la juventud como la estadounidense, Mark Twain haya conseguido encaramarse hasta el número dos de las listas de ventas de libros de no ficción. Pero ha ocurrido: la primera entrega de la nueva autobiografía del escritor, sin las sucesivas censuras que sufrió por parte de múltiples editores durante el siglo pasado, ha llegado este mes a las librerías estadounidenses como un huracán.
Titulada sencillamente Autobiography of Mark Twain Vol 1, sus 760 páginas están siendo devoradas con avidez por los lectores estadounidenses, que han agotado las reservas de las librerías y han obligado a los responsables del libro, la editorial University of California Press y el Mark Twain Project de la Universidad de Berkeley, a quemar motores en la imprenta. "No esperábamos nada semejante. Desde que en primavera anunciamos que se publicaría no se ha dejado de hablar del libro, pero no esperábamos vender más de 10.000 ejemplares. Aún así, vimos que las expectativas creadas por la prensa crecían tanto que cuando en septiembre se empezó a imprimir ya se habló de 50.000 ejemplares". Es la sorprendida opinión de Robert Hirst, editor del libro y director del Mark Twain Project, centro neurálgico en el que se estudia y cataloga desde hace cuatro décadas el legado del escritor al que Hirst ha dedicado toda su vida. "Estoy seguro de que la atención creada por la prensa ha contribuido al éxito de la autobiografía aunque también creo que en los últimos meses se han publicado suficientes extractos como para que el público supiera qué esperar. Resulta que esa clientela sumergida que Mark Twain consideraba su audiencia real, gente que no lee la revista The New Yorker, sigue existiendo y quiere leer más", afirmó Hirst a este diario por correo electrónico. La referencia a la revista The New Yorker no es casual: es una de las escasas publicaciones que ha criticado el libro y que se ha atrevido a definirlo como "un gran aburrimiento" en palabras del crítico Adam Gopnik, quien además se queja de que en esta nueva edición solo haya un 5% de material nuevo respecto a las anteriores. "Decir que 'la prosa dictada de Twain es floja y antirrítmica' [palabras de Gopnik] es una equivocación colosal. Quien se aburra con este libro no tiene sentido del humor o no le ha prestado atención. En el caso de Gopnik ocurren las dos cosas", comenta Hirst, quien confirma que ya se han impreso 300.000 copias.
Lo cierto es que las críticas del primer volumen de una autobiografía que incluye otros dos libros de unas 600 páginas cada un
La fiebre Twain no se para en el libro. Aprovechando la conmemoración de su nacimiento, la Biblioteca Pública de Nueva York y la Biblioteca Morgan han organizado dos exposiciones en las que se muestran desde los manuscritos originales de Huckleberry Finn a cartas, fotografías y cientos de documentos que harán soñar a los amantes de este autor tan inmaculado en el vestir -siempre iba de blanco- como afilado y sobresaliente en su pluma.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Ya viene de la guerra.
jueves, 25 de noviembre de 2010
Los mejores reportajes sobre crimenes en Estados Unidos
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Philippe Bourgois en Harlem
Por HECTOR PAVON
Nueva York, años ochenta, con Ronald Reagan presidente, la maquinaria productora de divisas y de pobres funciona perfectamente en el corazón del imperio. Un barrio de Harlem es el escenario elegido por un joven antropólogo para su trabajo etnográfico: pobres, portorriqueños y adictos, las tres identidades conviven tensamente en el perfil a estudiar. Philippe Bourgois llega a “El barrio” y se instala con su mujer e hijo, es “blanquito” pero lo aceptan rápidamente. Allí comienza una experiencia que dura cuatro años en contacto permanente con los vendedores de crack y con las miserias personales de sus vidas segregadas y paupérrimas.
En busca de respeto (Siglo XXI) es el resultado de esa vivencia profunda e inolvidable. Lo presentó en Buenos Aires recientemente.
¿Qué significa el título de su libro “En busca de respeto”? Mi idea es que la problemática de la industria del crack, de los jóvenes que se lanzan a la calle a buscar dinero es para hacerse la vida y, en el contexto de Estados Unidos, es buscar el sueño americano. Y cuando uno no lo logra, como inmigrante, se siente destrozado; porque creía que todo el mundo entraba pobre y salía rico. Ese es el argumento de por qué hay tanta violencia y entrega a la economía del crack: están desesperados buscando el sueño americano. Y si no lo logran, no sienten autorrespeto ni dignidad. Es malo ser pobre en cualquier país, pero en Estados Unidos es realmente un insulto que duele porque la riqueza está ahí.
¿Qué tan distinto es un pobre de Harlem al de otro lugar de Estados Unidos? Harlem era el barrio más pobre en la ciudad más rica de Estados Unidos. Nueva York no es cualquier ciudad, es el centro financiero del mundo. Ser pobre en ese ambiente, donde se juegan las altas finanzas, es diferente a serlo en cualquier otra ciudad más mediocre, donde la pobreza está más repartida. Ellos ven pasar a los vaqueros en sus carros yéndose a las playas más caras de Estados Unidos por la autopista que pasa sobre sus cabezas.
En su libro dice que la antropología puede ser un foco de resistencia. ¿Qué implica esa idea? Los antropólogos investigamos sobre temas urgentes, que tienen vigencia con los problemas actuales, pero que al mismo tiempo impliquen un análisis serio. Es decir, no es propaganda política, pero es un análisis de las contradicciones centrales de los problemas que enfrentan nuestras sociedades. Para mí este tema del fenómeno del gueto segregado es una de las contradicciones y una de las desigualdades más tajantes de mi país, que realmente no deberíamos tomarlo como normal, es algo que se debería cambiar. Esos barrios se mantienen un poco invisibles; la gente tiene miedo de entrar en esos lugares y no se atreven a saber más de la situación.
Cita a una colega, Laura Naders, que dice que es peligroso cuidar a los pobres porque lo que se diga puede ser usado en su contra, ¿qué significa? Esta frase es importante, porque en antropología hemos tendido a estudiar lo exótico, los pobres, los que no tienen poder. Y en cierto modo hemos dejado a un lado las relaciones de poder que crean los pobres, que construyen la situación que enfrentan. Lo importante es entender cómo las fuerzas mayores estructuran la pobreza y activan la experiencia íntima de uno. Entonces, sí, la etnografía es una metodología donde hay cierto peligro de perderse en el fenómeno alrededor de uno porque es difícil ver la historia; cuando uno está en interacción con alguien pierde de vista las fuerzas mayores que hacen que esta persona actúe de esta manera. Es difícil ver las fuerzas sociales.
¿Cómo fue insertarse ahí en el barrio, y además, en pareja y con un hijo? Bueno, eso es el misterio norteamericano de las barreras de lo que yo llamo la segregación, el apartheid. Hay un mito que dice que es imposible para un blanco vivir en esos barrios. Cuando yo le decía a la gente que iba a hacer ese trabajo, y aun viviendo ahí, me decían que estaba loco. Y en realidad, fue muy lindo, de cierto modo. Es cierto que hay mucha violencia en el barrio, pero la violencia está en contra de todos los que están ahí, es una violencia que existe por la pobreza y por la droga que circulaba en ese tiempo y por la lucha por los puntos de venta. Pero una vez que yo viví ahí, me sentí muy bienvenido: “Hey, blanquito, ven pa’cá, quiero hablar contigo”. Es decir, yo era alguien exótico. El milagro de la etnografía es que si uno trata con respeto a la gente alrededor de uno, normalmente reacciona bien. Lo importante es hacerlo paulatinamente, es decir, no entrar como un invasor que hace las entrevistas rápido y sale. Por eso es que alquilé un apartamento y viví ahí con mi familia. Al principio, andaba con mi hijo de seis meses, y así yo parecía normal para los vecinos: era un papá con su niño; no era un loco, no era un policía, no era un drogadicto, nada, era un papá con su niño, y eso me normalizó . Pero, al principio es cierto que la gente pensaba que yo era, o policía, o drogadicto, o las dos cosas. Y cuando yo iba a una esquina donde la gente no me conocía, literalmente la gente huía; se iban silbando y se decían, en la jerga de la calle, 5-0 , que es policía, y la gente corría. Entonces, me deprimía, sentía que tenía una enfermedad que hacía que la gente huyera de mí. Pero con el tiempo la gente se aburría de tener miedo y me integraron a la vida diaria.
¿Cuánto tiempo pasó hasta que sintió que ya estaba insertado en el barrio para investigar? Yo viví ahí unos meses antes de empezar realmente el trabajo; estaba terminando mi tesis de doctorado sobre otro tema. Solía sentarme en la escalera frente a mi apartamento, para relajarme, porque cuando uno está escribiendo su tesis de doctorado, busca cualquier excusa para no escribirla. Entonces, yo me animaba a hablar con cualquier persona por horas en lugar de volver a trabajar a mi apartamento. Creo que pasaron más de tres meses antes de empezar a tomar notas de campo en mi propio barrio. Y ya tenía muchas amistades.
¿Nunca pensó que debía poner algún tipo de límite, distancia a las relaciones? Siempre hay una contradicción en la etnografía, porque uno hace relaciones de amistad y confianza, para tener mejores datos. En realidad, son sólo algunas las personas que uno quiere. Pero se está haciendo amistad con todos, para poder acceder a ellos. Entonces, uno se siente un poco confundido, a veces, porque quiere ser honesto pero tiene que hablar con gente por la cual uno no tiene respeto. Por ejemplo, en ese libro, uno se da cuenta de que el que era mi buen amigo era Primo, y lo sigue siendo actualmente. Mientras que el que trabajaba para Primo, su mano derecha, César, era violento. Y tenía que pasar horas y horas con César, pero no le tenía confianza, es decir, me daba miedo pero yo respetaba el hecho de que era inteligente. Es decir, su manera de hablar es bastante poética, y de hecho es artista de rap, muy bueno. En ese sentido la etnografía tiene contradicciones de ética.
Así como algunos pensaban que era policía, ¿no ocurrió lo contrario? ¿No sospechaban que era un dealer o un consumidor? Sí. Es un gran problema, de hecho, ser blanco en el gueto en Estados Unidos porque, por una parte, los vendedores creen que uno es policía y, por la otra, la policía cree que uno es drogadicto. Varias veces me agarró la policía. Y en una ocasión, cometí el error de tratar de explicarle al policía que yo era un antropólogo estudiando la pobreza. Y el policía creía que yo era un drogadicto burlándome de él. Y casi, casi me pega. Y me metieron en un bus y me obligaron a salir del barrio. “Vete a un barrio blanco a comprar tus drogas”, me dijeron. Y después de eso conseguí una cédula de identidad con la dirección de mi apartamento. Cuando la policía me paraba, yo les demostraba que vivía ahí y limitaba la conversación porque no quería que luego investigaran a la gente a quienes estaba entrevistando. Entonces, tuve que mantenerme lo más lejos que podía. Pero fueron docenas de veces, por lo menos, en más o menos cinco años, en las que la policía me paró pidiéndome papeles y preguntándome “por qué vives aquí”. Ahora estoy trabajando en Filadelfia, también en un barrio portorriqueño. Hace poco, unos policías, sin pedir nada, me tumbaron al piso, me esposaron con mi cara en el cemento, y me patearon, rompiéndome las costillas y luego poniéndome en la cárcel por dieciocho horas.
Y ahora, ¿cómo hace para trabajar tranquilo? Mi abogado dijo que yo podía poner una demanda, pero preferí pedir una carta del jefe de la policía diciendo que no soy drogadicto. Él me ha dado esa carta, muy bonita que cuido de no perder porque tengo mucho miedo a la policía. Claro que eso no me evita ser golpeado, pero por lo menos no me van a llevar dieciocho horas a la cárcel.
¿Cuánto cambió su hipótesis inicial de trabajo en Harlem ? Cuando empecé, pensaba que la droga iba a ser sólo un tema, la palabra crack ni siquiera existía. Yo pensaba estudiar los métodos de supervivencia en la economía paralela, cómo sobrevivía la gente con trabajitos en negro. Y de repente, surgió el crack, y eso realmente dominó la economía ilegal por cinco años. Tenía que cambiar mi enfoque a estudiar, el crack, porque eso surgió como el empleador mayor de los jóvenes del barrio. Eso fue al principio. Luego, surgió el tema de las relaciones entre hombres y mujeres. Al principio pensaba que iba a enfocar cómo buscan dinero y cómo están excluidos del mercado legal y cómo buscan, entonces, el respeto y el dinero en el trabajo del crack. Luego surgió que ellos querían hablarme de sus problemas de amores, de violencia en la pareja, de los padres. Así surgió la segunda parte del libro sobre esas cuestiones de los cambios en las relaciones de poder entre hombres y mujeres en la familia.
¿Hoy sigue igual El barrio? El crack sigue, pero no es bien visto. Entonces, la juventud, cuando usa crack, se esconde. Y eso es una cosa buena. Es decir, cuando uno ve un lugar donde hay gente fumando crack, la edad va de 30 a 50 años. Uno no ve muchachos de 18, 20 años fumar crack.
¿Los consumidores de crack podían pensarse a sí mismos en el futuro? Por eso el crack ha disminuido un poco, porque es muy difícil vivir con crack mucho tiempo. Hay gente que lo logra, pero la mayoría que fuma crack adelgaza muy rápido y empieza a hacerlo muy crónicamente; no logra controlarlo y pierde el apetito, y se pone muy nervioso y pierde el deseo de dormir. Hay quienes lo fuman sin dormir por tres días y luego, pum, caen y duermen 48 horas. Y lo vuelven a hacer por tres, cuatro días. Los que hacen eso pierden demasiado peso y se vuelven medio locos, les produce paranoia, y creo que es por no dormir. Alucinan que hay animales que los muerden, ratas que los persiguen y tienen miedo de todo. Es realmente feo ver eso, y la gente mirando eso, lo ve así. Y la misma gente fumándolo se da cuenta de que es así, en cierto modo. La heroína también tiene ese efecto físico por el que uno se vuelve adicto dependiente; después de una semana de utilizarla, uno se enferma si no la tiene. Las tasas de mortalidad entre los que toman heroína son muy altas. Cuando uno analiza las epidemias por consumo de droga, uno se da cuenta de que las drogas que son más violentas, como el crack, tienen olas de usuarios más cortas; no hay nuevos consumidores porque ven cómo se están desgastando los primeros que entraron en esa droga. Mientras que la heroína, en Estados Unidos, hace olas mucho más largas, porque mata, pero no destruye físicamente con tanta rapidez a una persona. Da miedo ver a alguien que empieza a fumar crack y lo empieza a fumar duro, porque adelgaza y en dos semanas ya su ropa se le está cayendo. La gente del barrio decía que había que mirar el culo del pantalón, y cuando estaba medio caído, concluían: “Mira, está fumando crack”. Cuando me iba por un tiempo de El Barrio y volvía, la gente se olvidaba que era flaco, me miraban asustados y me preguntaban “por qué estás tan flaco”. Temían que les dijera que había empezado a fumar crack
Tomado de la revista Ñ,
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/blanquito-Harlem_0_349165281.html
Historia de America(Estados Unidos) por el History Channel
Ayer vi el primer capítulo titulado rebeldes, visualmente la serie es impresionante pero siento que pierde mucho con los testimonios de Donald Trump, el ex alcalde de Nueva York Giuliani y el actor Michael Douglas,y no es que tenga que hablar un profesor de Harvard(que hay comentarios de varios academicos) pero un actor,un militar o un hombre de negocios no son los mas correctos para comentar sobre la historia de una nacion, además que todos lo que pasa en la joven Estados Unidos cambiaria el mundo, “el mundo nunca sería igual”, “es el momento más importante”, “Este instante cambiara la historia” y así sigue por más de 90 minutos, al principio suena bien pero después de 15 minutos te comienza un dolorcito de cabeza, también note que te llenan de información innecesaria, 90 millones de árboles, 60 millones de bisontes que corrían en la planicies, los colonos eran dos pulgas más altos que su contraparte Europea, y que es lo importante de estos datos. Hay una gran salto de Jamestown hasta la independencia, acaso en 150 años no paso nada interesante en la joven América digno de comentar (la guerra de los siete años), no llegaron españoles a la florida, no hubieron colonos franceses, para esta serie solo británicos llegaron a la joven colonia, las tribus nativas nunca se rebelaron y todos terminaron comiendo el día de acción de gracias y que malos esos casacas rojas, te pasan golpeando por la calle y no te dicen ni un disculpas como quien no quiere la cosa. La esclavitud toma 5 segundos explicarla y así sigue, pareciera que está hecho para una audiencia muy joven, está bien tirar algunos efectos especiales por computadoras pero eso no lo es todo en una serie como esta.
No me mal entiendan la historia de los Estados Unidos de America es muy fascinante, como otras naciones se basan en la conquista, la guerra y algunos crímenes como la esclavitud, por esto su pasado distante nos dice mucho sobre su presente, las bases de igualdad y libertad que inspiraron a la revolución nunca lograron su verdadero fin. Pero puedo un país espiar sus pecados, pues ahí está la historia, su historia contada por grandes historiadores como Paul Johnson, quien nos cuenta la historia de esta nación sin cortes, directa con sus luces y sombras como la historia de todas las naciones, porque definitivamente la historia de los Estados Unidos tiene mucho que enseñar y hay mucho que falta por aprender. Creo que la edicion en español del libro de Paul Johnson esta editado por Ediciones B.
Sobre la serie producida por el History cannel solo puedo decir que no lleno mis expectativas, se mira que bombearon una buena cantidad de dinero pero se quedaron cortos en muchos puntos. Bueno solo es el primer capítulo tal vez se pone mejor en la guerra civil.
lunes, 18 de octubre de 2010
Una novela épica para el nuevo milenio
viernes, 6 de agosto de 2010
Una verdadera Guerra Atomica
jueves, 5 de agosto de 2010
viernes, 18 de junio de 2010
Historias de Nueva York
Para aprovechar un poco el tema, les dejo una reseña corta de Justo Navarro que apareció en el periódico El Pais suplemento Babelia sobre el nuevo libro de Gonzales ,Historias de Roma.
Magnética Roma
JUSTO NAVARRO 19/06/2010
Son las Historias de Roma de Enric González un libro feliz, excelente para viajeros, curiosos y aficionados a la ciudad, y lo digo como viajero, amante y fugaz vecino de una de sus colinas. ¿Es posible sugerir las profundidades del carácter de Roma en la descripción del primer apartamento del autor, corresponsal entonces de EL PAÍS en Italia? Sí. El apartamento vale como retrato moral de una ciudad "viva y muerta, esforzada e indolente, teatral e indescifrable", a la que alguna vez dan ganas de dejar por imposible. "Estas páginas son un paseo personal", confiesa Enric González, y sale de su casa, encrucijada de escaleras internas en un cuarto piso que, cerca del Senado y en un palacio, fue refugio sexual de senadores. Meter un sofá es una hazaña casi suicida. Y ya vamos por la Roma fascista, democristiana, comunista, craxiana, berlusconiana, histórica, papal, inmortal, bienaventurada e incomoda en su orgullosa ebriedad de sí misma, su euforia turística y su política tronante en las sirenas de esos coches negros que usan los bandidos y los altos dignatarios del Estado. Aquí la comida es estupenda, y se toma el mejor café del mundo, y el arte de alquilar un piso exige recurrir a la diplomacia internacional, el Vaticano, algún ministerio. "Roma es lo más parecido a una puta vieja que he visto en mi vida", decía el inmigrante James Joyce. El temperamento de Roma resulta a veces difícil, producto de su tradición burocrático-eclesial, pero también, digo yo, propio de una ciudad de pere
Historias de Roma
Enric González
RBA. Barcelona, 2010
124 páginas. 17 euros
miércoles, 7 de abril de 2010
Reconquistar el territorio perdido
Tremenda Noticia, la editorial RBA sigue las publicaciones de los libros de la historiadora norteamericana Barbara Tuchman, ahora le toca al Telegrama Zimmermman(Fecha de publicación 22/04/2010), una historia muy completa de espías, guerra, tramas políticas, testarudez (de parte de Carranza) y muchas historias interesantes. Se me paran los pelos solo pensar en que hubiera pasado si los mexicanos se hubieran unido a los ejércitos del Kaiser en contra de Estados Unidos, la historia hubiera sido diferente.Tuchmann gano dos veces el Premio Pulitzer en la categoría de ensayos y obras de divulgación por sus libros Los cañones de agosto: treinta y un días de 1914 que cambiaron la faz del mundo y Stilwell and the American Experience in China(sin traduccion)
En enero de 1917 la Primera Guerra Mundial estaba en un trágico punto muerto. Los ingleses sabían que Europa sólo se salvaría si los Estados Unidos intervenían. Pero el presidente Wilson se aferraba a su neutralidad y a sus esfuerzos por mediar en la negociación de la paz. Y entonces, de pronto, el instrumento para empujar a los norteamericanos a entrar en la guerra llegó a una tranquila oficina inglesa. Uno de los miles de mensajes interceptados por el equipo de descodificadores británico era un telegrama en clave de Arthur Zimmermann, secretario de Asuntos Exteriores alemán. Un documento de alto secreto en el que se invitaba al presidente de México a unirse a Alemania y Japón en la invasión de los Estados Unidos. La recompensa
para México: recuperar los territorios de Texas, Nuevo México y Arizona. El plan estratégico del mando alemán: mantener a Estados Unidos ocupados en una guerra en su propia casa, al otro lado del Atlántico, lejos del escenario europeo. Y los británicos tenían que pasar esa valiosa información a Estados Unidos, sin revelar que habían sido capaces de descifrar los códigos secretos alemanes, para lo cual debieron utilizar todas las argucias del espionaje y la diplomacia. La ganadora del Premio Pulitzer Barbara Tuchman desvela en esta apasionante historia de espías, la verdadera historia de cómo los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial y cómo un telegrama cambió el curso de la historia
Aqui la traduccion del famoso telegrama tomada de Wikipedia;
Nos proponemos comenzar el primero de febrero la guerra submarina, sin restricción. No obstante, nos esforzaremos para mantener la neutralidad de los Estados Unidos de América.
En caso de no tener éxito, proponemos a México una alianza sobre las siguientes bases: hacer juntos la guerra, declarar juntos la paz; aportaremos abundante ayuda financiera; y el entendimiento por nuestra parte de que México ha de reconquistar el territorio perdido en Nuevo México, Texas y Arizona. Los detalles del acuerdo quedan a su discreción [de Von Eckardt].
Queda usted encargado de informar al presidente [de México] de todo lo antedicho, de la forma más secreta posible, tan pronto como el estallido de la guerra con los Estados Unidos de América sea un hecho seguro. Debe además sugerirle que tome la iniciativa de invitar a Japón a adherirse de forma inmediata a este plan, ofreciéndose al mismo tiempo como mediador entre Japón y nosotros.
Haga notar al Presidente que el uso despiadado de nuestros submarinos ya hace previsible que Inglaterra se vea obligada a pedir la paz en los próximos meses.