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jueves, 6 de enero de 2011

De que hablan Byron y Dario


En una calle de la ciudad de México, todas las noches Lord Byron y Rubén Darío se encuentran para debatir un poco, platicar, chismear o tal vez solo pasar el rato, hacer algún comentario sobre lo que miran a diario en las calles de Lord Byron con Ruben Dario. Les dejo un artículo de Nicolás José para la revista Letras Libres sobre estos dos grandes de la Literatura y las calles que llevan su nombre en la gran ciudad de Mexico.

Lord Byron esquina con Rubén Darío



De qué hablarán los fantasmas de Lord Byron y Rubén Darío cuando se encuentran en Polanco al pie de los jardines de Chapultepec.

¿Quién conoce los nombres que camina?



Casi toda la vida consciente de George Gordon, Lord Byron, transcurrió en tiempos Napoleónicos. No resulta tan sorprendente, por lo tanto, que nunca conociera París. Ni que fuera la Pimpinela Escarlata para pasear su noble -aunque tullida- silueta por las calles de Faubourg Saint-Germain. Tampoco le importó mucho una vez exiliado el monstruo. Ni siquiera la compasión lo llevó a la ciudad de las luces cuando, en 1816, su otrora amante, Caroline Lamb, desesperada porque la visitara, destruyó su cuarto de hotel, valiéndose de muebles, tazas y candeleros como proyectiles. Al poco tiempo Byron abandonó Inglaterra para siempre. Años antes había escrito a un amigo: “Nunca viviré ahí, no es país para mí, el por qué debe permanecer secreto”. Nunca pudo revelarse a sí mismo ese por qué, ni en Caín, ni en Mazeppa, ni en Don Juan, ni en todas sus Peregrinaciones de Childe Harold. Pero el secreto siempre estuvo ahí: cuando cruzó nadando el Helesponto; en el verano al pie del Lago Lemán con los Shelley; en el invierno en que su amante analfabeta se tiró al Gran Canal de Venecia, incapaz de vivir con el desprecio del poeta. “Feroz y hermoso cometa” dejó una estela adúltera, incestuosa, sodomita. Escribió con todo el cuerpo y así buscó la gloria, soñándose libertador de suliotas. La enfermedad asaltó al recién nombrado Generale Noel Byron, antes que él pudiera asaltar la fortaleza de Lepanto. En la claridad que antecede la muerte, invocó: “Mi esposa, mi tierra, mi hija”.

Félix Rubén García Sarmiento, estilado Rubén Darío, en cambio, desde niño soñó con París. Para él ya era la capital del siglo diecinueve. “Cuando en la estación de Saint Lazare pisé tierra parisiense”, relata, “sentí que hollaba tierra sagrada”. Antes había pasado por casi todo Centroamérica, Cuba, España, Nueva York, Buenos Aires. Pero sus viajes no eran aventureros, más bien hueseros, como parte de tal o cual legación, encargado de empezar éste u otro periódico, o como cónsul honorífico, ya de Colombia, ya de su natal Nicaragua. Pero siempre se sintió raro. No así en la ciudad “del Arte, de la Belleza y de la Gloria, reino del ensueño”. Ahí se sentía ciudadano predilecto, ahí pasó los años divertidos de su alcoholismo junto a Gómez Carrillo y Alejandro Sawa. Aunque nunca pudo mantener una conversación con su ídolo Verlaine. Cada vez que intentaban presentárselo, el “padre y maestro mágico”, el “liróforo celeste”, estaba más borracho que él. Vivió por liberar el pájaro azul enjaulado en su cerebro y su inconmensurable destreza y talento eran el pan de los “jóvenes modernistas, más o menos melenudos”. Pero su deseo de pertenencia nunca lo abandonó. Tal vez por eso él sí procuró nupcias con su amante analfabeta, aunque a la postre también la abandonara para irse a morir a Nicaragua.

La Autobiografía y la Historia de mis libros de Darío son documentos muy bien ensayados en los cuales se cita a sí mismo constantemente como fuente de autoridad y veracidad. Están pensados y escritos para que la posteridad lo consagre como el príncipe de las letras castellanas, en la gran narrativa de nuestra literatura. Todo le sucede a él primero: conoció personalmente a Martí y a Julián del Casal, pero solo a él le tocó “iniciar el modernismo”; disque a él y no a Rodó se le ocurrió primero, también, la división entre Ariel y Calibán para describir los poderes en juego en Estados Unidos y América Latina; caramba, hasta la revolución mexicana empezó a la sombra de su presencia en Veracruz, con la muchedumbre levantada dando “vivas a Rubén Darío y a Nicaragua”. Gracias por todo, Rubén, gracias.

Nunca sabremos, por otro lado, cómo sería la autobiografía de Byron. A la par de sus fecundas relaciones epistolares y su frenético afán de registrar todo lo que le acontecía en su diario, escribió dos volúmenes de memorias cuya publicación confió a su amigo Tom Moore. Hubo violentas discusiones sobre la propiedad y destino de los dos volúmenes entre el mismo Moore, Hobhouse (otro íntimo amigo), un representante de su esposa y de su hija, un representante de la media hermana (también amante y madre de otra hija) y el editor Murray. En contra de la voluntad de Byron, y a pesar de los proyectados beneficios económicos que rendiría la publicación, decidieron destruirlos por el bien de todos. Poco a poco los fueron deshojando, auto de fe en la chimenea, sólo dos de ellos las habían leído.

No sé de qué hablarán sus fantasmas cuando se encuentran en Polanco al pie de los jardines de Chapultepec. Fue una mala idea. No se caerían bien. Byron despreciaría a Darío, lo llamaría “poeta domesticado”, como llamaba a Wordsworth. Darío balbucearía cualquier cosa incomprensible de perfecta prosodia. A no ser que hablen de los animales que atormentaron sus últimos años. Darío, durante su misión en Madrid, a veces llegaba tan borracho de ajenjo del Café Barbieri o del Chicote, que imaginaba que lo atacaban los leones de mármol que vigilaban la puerta del consulado nicaragüense en la calle de Serrano. Eran leones de la muerte con la que vivía obsesionado. Tenía que salir un empleado a conducirlo a la casa. No es casualidad que su tumba en la Catedral de Managua esté resguardada por un poderoso león. Byron vivía temeroso de los ojos de un águila que hirió de muerte en Vostitza en 1809. Intentó salvarla pero no pudo. Antes de esto interpretaba el águila en vuelo como símbolo de su propia grandeza. Hacia el final, se le aparecía el brillo de esos ojos, multiplicado por docenas, y sentía un violento aleteo.

Puede ser que hablen de animales, el zoológico queda cerca. Pero probablemente se ignoran o, a lo mucho, escriben odas a los vecinos que batallan por un predio.

- Nicolás José .








Tomado de Letras Libres,



http://www.letraslibres.com/blog/blogs/index.php?title=lord_byron_esquina_con_ruben_dario&more=1&c=1&tb=1&pb=1&blog=5

viernes, 18 de septiembre de 2009

Desfile militar por la fundacion del Ejercito de Nicaragua

Encontré este video de las prácticas para el desfile militar en celebración del 30 aniversario del ejército de Nicaragua, son 30 años desde que se profesionalizo. En los años 90, el Ejército Popular Sandinista implementó una mayor transformación en su estructura y en su definición política como organización estrictamente profesional con carácter nacional, eliminando la subordinación política al Partido Sandinista y desarrolló un proceso complejo de profesionalización hasta convertirse en 1995 en el actual Ejército de Nicaraguase. invito a diferentes países para que desfilaran, entre ellos el salvador, Venezuela, México, estados unidos, Guatemala etc…. El uniforme que se mira es el de cuartel, el día de la celebración se uso uno más elegante o para usar mejor los términos militares, Uniforme de Parada.



Video de la prensa.com.ni, hay una galeria de fotos tambien en la Prensa

sábado, 15 de agosto de 2009

Perdón y olvido de Sergio Ramirez

Erick Aguirre
Leteo Ediciones ha publicado una antología de cuentos de Sergio Ramírez que incluye, desde sus primeros relatos, hasta algunos contenidos en sus últimos libros y otras historias inéditas.

Después que la editorial Alfaguara, en el ámbito internacional, y Distribuidora Cultural, en Nicaragua, publicaran hace algunos años sendas recopilaciones de los cuentos completos de Sergio Ramírez; Leteo Ediciones nos ofrece ahora una voluminosa antología en la que se agregan historias de sus últimos tres libros publicados, y una más perteneciente a otro volumen en preparación.A partir de estas recopilaciones no resulta muy difícil diseñar un mapa relativamente acertado del recorrido de Ramírez como cuentista. Una trayectoria en la que el juego narrativo oscilante en las fronteras entre invención literaria y “realidad real”, nunca ha dejado de funcionar con habilidad, ni ha dejado de provocar conmovedoras sorpresas.Y lo hace concentrándose en la recreación de aspectos puntuales de nuestra historia y de nuestra realidad actual, pero deliberadamente caricaturizados por un registro narrativo que mezcla la ironía con la construcción de imágenes y alegorías que a su vez conforman una amplia y totalizadora metáfora del poder.Es curioso que esa metaforización del poder, vista en perspectiva, se nos revele recurrente en casi toda la obra narrativa de Ramírez, y que persista en circunscribirse mayormente en el ámbito de las sociedades centroamericanas, cuyo atraso nos hace aún permanecer en la cola de tantos mundos posibles.Aún sin abandonar esa constante, a partir de sus últimos libros empezó a ser notable en sus cuentos un giro interesante hacia temas derivados de la crónica roja o de hechos reales extraídos del submundo de nuestras barriadas, o de nuestras provincias; torciendo de cierta forma la verosimilitud del lenguaje periodístico hasta convertilo en piezas de ficción que sin embargo nos resultan conmovedoramente reales.Pero también el cine, el deporte y la influencia mediática en la cultura popular siguen siendo temas recurrentes en la narrativa de Ramírez. Su idea de la sociedad latinoamericana, centroamericana o nicaragüense en un mundo supuestamente postmoderno, parece estar formada por todos estos elementos llamados mediáticos: el mundo del cine, de las telenovelas, de los locutores deportivos y la cultura del béisbol o el boxeo; de las páginas de sucesos, en fin, eso que entretiene diariamente a lo que algunos llaman “público” y otros “masas”.Para Ramírez escribir cuentos no es un asunto de élite, sino de la cultura diaria, un asunto cultural que afecta el lenguaje, la organización social, el comportamiento de los individuos. Todo eso, como él mismo dice, está en el ambiente, y al retratarlo literariamente sus cuentos a la larga nos mostrarán lo que ha sido la sociedad de comienzos del siglo XXI en Centroamérica.Contemplando esta selección de Leteo Ediciones, y ojeándola en lo ya conocido para contrastarlo con lo más reciente, incluyendo el cuento Bendito escondido, que me parece es parte de un libro inédito, observo pues la recurrencia de esos ejes temáticos como una metáfora esperpéntica del poder, en todos los niveles y estratos de nuestras sociedades.Algo que se hace evidente en la recreación detallada (llena de sarcasmo y humor negro) de la realidad social, y el apego a ella desde la ficción literaria en casi todos sus cuentos; así como la caricaturización de los estereotipos culturales asumidos por una sociedad atrasada, llena de contrastes, dominada por el fetichismo y aspirando siempre a encarnar los modelos de modernidad del primer mundo.“Una de las obsesiones de mi escritura –confiesa Ramírez- han sido los modelos sociales, desde el político hasta el ético, que dominan la conducta de las personas. Eso está patente en uno de mis primeros cuentos que se llama El Poder, visto desde una dimensión provinciana. ¿Qué es el poder? Un sometimiento constante y caricaturesco que funciona en dos sentidos, de arriba abajo y de abajo hacia arriba. Lo mismo con la enajenación, que está en Nicaragua es blanca y A Jackie con nuestro corazón; cómo la sociedad dominante pretende igualarse en modos y costumbres al modelo metropolitano, hasta el punto de desear ardientemente una nevada sobre Nicaragua, para usar ropa de invierno, o recibir fastuosamente a Jackeline Kennedy. Son propuestas fantasiosas, bien podría ocurrir, salvo, claro está, que caiga nieve sobre nuevas ciudades y montañas. Y en De tropeles y tropelías buscaba el esperpento que es el presidente omnímodo y decrépito, que lo somete todo a su voluntad. La suerte que tienen historias como éstas es que no perecen, bien podrían tener una lectura contemporánea…”-Llama la atención el destino de sus primeros cuentos, especialmente El Estudiante, que desde que apareció en la revista Ventana no volvió a ser parte, me parece, de otros libros; lo mismo creo que ha sucedido con La Tarjeta y Son de Pascuas… “Ese cuento, que es el primero que escribí en mis vacaciones de 1960 en Masatepe; encabeza la colección Cuentos, que se publicó en 1963 en la Editorial Nicaragüense en Managua; un libro en todo memorable para mí, pues fue editado por Mario Cajina-Vega, lleva un prólogo de Mariano Fiallos Gil, ilustraciones de Leoncio Sáenz, y una viñeta de portada de Pablo Antonio Cuadra; más no se puede pedir. El año que viene, cuando se cumplen cincuenta años de mi vida de escritor, me gustaría que se hiciera una edición facsimilar de ese libro. La tarjeta está en ese mismo libro Cuentos, y Son de Pascuas se publicó en 1964 en un pequeño libro que se llama Cinco cuentos (ediciones Ventana), donde hay otros textos de Fernando Silva, Juan Aburto, Mario Cajina-Vega y Fernando Gordillo”.-¿Considera usted el cuento Perdón y olvido como emblemático de su cuentística? ¿Por eso lo escogió para titular la antología?“Bueno, no fue mi escogencia, eligieron el título Ulises Juarez y Francisco Ruiz, los editores del libro, y yo estuve de acuerdo, aunque de todas maneras el cuento que le da nombre a mí me parece emblemático, porque conseguí plasmar en el papel algo que me pareció difícil hasta no poner la última línea: contar la historia de alguien que ve aparecer a sus padres, trabajando como extras en una escena de cabaret de una vieja película mexicana, que se llama Perdón y olvido; y como la voz corresponde en la escena a los personajes principales, mis personajes se empeñan en saber qué se están diciendo sus padres sentados a la mesa del cabaret, con voces mudas. Y hay todo un drama detrás de eso”.Hay gérmenes temáticos en la narrativa de Sergio Ramírez que empiezan a asomar en sus primeros cuentos, y luego se desarrollan más ampliamente. Ejemplo: el cuento Félis Concóloris –de su primer libro-, evidentemente tiene su prolongación en los cuentos de El reino animal (2006); o el ya citado cuento El poder –también de su primer libro- cuya atmósfera se sucede en los cuentos recurrentes sobre el mismo tema en casi todos sus libros posteriores; o El centerfielder y el asunto del deporte y la cultura popular, que se repite luego en El juego perfecto –el cuento y después la antología, que incluye también La puerta falsa y otros sobre beisbol, boxeo, fútbol, etc.-¿Hay alguna explicación literaria o extraliteraria para esas evidentes recurrencias en su narrativa?“Creo que en la imaginación de un escritor hay desde el principio un mismo universo recurrente, que se presenta por fragmentos, que se repite, pero que tiene una sola continuidad. El poder, la enajenación, los esperpentos, el ridículo. Una vez mi amiga Antonina Vivas, que es lectora muy perspicaz, me hacía la observación de que en mi primera novela Tiempo de fulgor están contenidas todas mis novelas posteriores, y es cierto. Son las mismas obsesiones originales que habitan la mente desde el principio y que ya no se irán nunca más, lo que hacen es nutrirse, mutar, madurar, o envejecer, pero siempre vendrán a ser las mismas”.-¿Se puede ser novelista sin haber sido cuentista?“Seguramente se puede. En mi caso creo que es al revés, a lo mejor pude haber sido cuentista, que es lo que me propuse al inicio, sin pensar en ser novelista. Pero a lo mejor no, a lo mejor una cosa lleva necesariamente a otra. Porque yo empecé escribiendo cuentos como un oficio aparte, incomunicado con la novela, y lo que leía eran cuentistas, no leía novelas. Quería aprender todo lo posible sobre el arte de los cuentos, que tenía mucho de técnicas que hay que saber dominar. Y yo creo que Tiempo de fulgor, mi primera novela, está escrita con técnica de cuentista, lo mismo que después ¿Te dio miedo la sangre?, que cuenta multitud de historias, una tras otra, en diversos planos. A lo mejor, en ese sentido, mi primera novela real, escrita como novelista, es Castigo divino”.

Suplemento Nuevo amanecer cultural-El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 15 de agosto de 2009 .

domingo, 2 de agosto de 2009

EL rey del Pop

Desde hace algunos días estaba con ganas de hacer un pequeño tributo a Michael Jackson,y leyendo el Daily Telegraph encontré esta pintura de Graham McKeans, lleva el nombre de la canción Thriller y es la primera pintura de una serie dedicada al Icono del Pop. Entrara en subasta este 18 de agosto, la puja comenzara en £10,000 y para todos los interesados será en la casa de subastas McTear en Glasgow. La pintura me gusto porque representa el momento más importante en la carrera del multifacético Jackson y creo que el traje rojo es uno de los símbolos que mejor lo representan(Junto con el guante y el moonwalk).
A principio de los años 90 una de mis hermanas me ayudo a escabullirme en una discoteca de Managua, esta se llamaba el infinito, no sentamos cerca de la pista de baile, no puse atención para nada a la plática que se llevaba en la mesa, me pase toda la noche viendo como un tipo como imitaba hasta el mas mínimo detalle los movimientos de Michael Jackson, vestido con el mismo atuendo del video de Thriller(que estoy seguro que todos debemos de tener algún amigo o conocido que es una hardcore fan que se disfraza o intenta bailar como Jackson). Lo que recuerdo por la música que tocaba el DJ, en esta disco los años 80 no habían pasado, el tiempo se había detenido en este lugar, llegue con una actitud desafiante, al principio estaba molesto por no escuchar la música de moda, “Rap”, pero al oír la música de Jackson y ver sus típicos movimientos, me dije a mi mismo que tenía que conseguirme un cassette de las mejores canciones de Jackson, no está de mas aclarar que solo me gustaba escuchar su música pero nunca su indumentaria. Casi lo olvido también tratar de hacer el moonwalk, que no me salía tan mal.



viernes, 31 de julio de 2009

paseando por Matagalpa


Foto de Andreu1917, tomado de su pagina en Flickr, para ver sus fotos, AQUI

miércoles, 13 de mayo de 2009

Volcán Concepción por Gretchen Gann

Foto de Gretchen Gann, Austin, Texas

Niños de la isla nicaragüense de Ometepe se instalan en sillas para observar el espectáculo del volcán Concepción que libera algo de vapor.

miércoles, 29 de abril de 2009

El miedo

Nos alejamos un poco de los temas histórico culturales para tocar la problemática de la Pandemia, Nicaragua amaneció hoy en estado de emergencia, unimos fuerzas con otros países de Centro América(con excepción de Costa Rica) y el Caribe para hacerle frente a este nuevo enemigo.

Se comentaba en los periódicos y en los programas de TV que ya hay varios afectados, por lo menos tres, todos mexicanos, las fobias e histeria colectiva ya han comenzado a surgir dentro de la población, el temor de ingerir carne de cerdo o todos aquellos productos provenientes del cerdo han hecho caer el mercado, algo extraño ya que por radio, prensa y tv se ha hecho una campaña de información para aclara al publico que el consumo de carne de cerdo, no provoca el contagio.
Las mascarillas se han acabado en algunas farmacias y en otras han disparado el precio, de C$80 córdobas (aproximadamente $4 dólares) subieron a C$195, algunos comentaristas de radio culpan a Estados Unidos, mencionan a Donald Rumsfeld como el dueño del único farmacéutico que puede prevenir o curar la influenza (tamiflu) y no faltan los Pastores Evangélicos que han visto el apocalipsis venir en la vuelta de la esquina, y recomiendan aceptar a Jesús en su corazón o solo decir que “Jesús es Salvo” y listo hemos sido sanados. He oído personas decir que es una enfermedad de ricos y que solo los que viajan y usan los aeropuertos son los que serán contagiados, la ignorancia es atrevida.