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domingo, 19 de julio de 2009

Homenaje a Cataluña de Folio Society



Hace algunas horas termine "Homenaje a Cataluña" de George Orwell, en pocas palabras me fascino, me gusto más que "Rebelion en la Granja", aunque tengo como lectura pendiente 1984, vi la película que solo despertó mas mi interés por la obra escrita. Se debería de leer primero Homenaje a Cataluña antes de leer sus novelas, demuestra muy bien sus dotes de periodista y de un buen ensayista, algunas de sus marcas más importantes de sus obras se encuentra por primera vez en este libro, su actitud hacia el control de los medios, las críticas a los sistemas totalitarios, logran tener mejor sentido cuando se lee estas memorias de su participación en la guerra Civil española.

Orwell se alista como voluntario en las milicias del POUM(Partido Obrero de Unificación Marxista), logra participar en el frente de Aragón donde es herido en el cuello, regresa a Barcelona solo para encontrar las purgas políticas entre los diferentes partidos políticos por el control de la ciudad. Las luchas callejeras, los arrestos ilegales y la confusión causada por la desconfianza entre los partidos políticos desaniman a Orwell, al final logran escabullirse junto con su esposa, salvándose de las redadas a todos los miembros del POUM y todos aquellos grupos que anti estalinistas.

Sus experiencias en el frente de guerra son muy realistas, Orwell no esconde nunca sus sentimientos hacia el sinsentido de la guerra, aunque no participo en grandes batallas, las pocas acciones de asalto a trincheras fascistas son muy bien descritas, el frio, las pulgas, el hambre, el sueño y el miedo son los compañeros del romántico voluntario que tiene sus esperanzas en detener el fascismo en el frente de España. La edición que conseguí en la publicada por The Folio Society, una editorial británica que publica grandes clásicos en un formato de lujo, la presentación y el encuadernado son de alta calidad, la edición es acompañada por fotos del conflicto, algunas del mismo Orwell, otras de Capa, inclusive hay una de Ernest Hemingway, tiene dos apéndices que en la primera edición eran capítulos dentro de la obra pero que por deseos de Orwell fueron sacados como capítulos, en ellos aclara mucho la situación política y el engaño de los medios de comunicación escrita, que publican muchas falsedades sobre la guerra civil española, su crítica a los medios Británicos son muy duras pero interesantes para entender mejor la obra de este escritor Británico. También conseguí una edición de Tusquet, la cual además de traer por primera vez la edición de Homenaje a Cataluña sin la censura franquista, está acompañada por ensayos, cartas y otros escritos de Orwell sobre la guerra civil española. Esta edición de Tusquet la dejaremos para otro apartado, ya que merece una reseña solo para ella.

lunes, 13 de julio de 2009

Una guerra Incivil.

Hace sólo seis días que ha empezado el otoño y en los campos soplan tempestades revolucionarias y vientos de miedo. Un rumor de pasos africanos se acerca a Madrid. Los generales sublevados, los vencedores de Toledo, quieren tomar café en la Gran Vía y oír misa en los Jerónimos. Un cerco de muerte acecha desde Majadahonda hasta Vallecas. Regulares y legionarios atacan en la Casa de Campo y asaltan la Ciudad Universitaria protegidos por los cañones del cerro Garabitas. Allí, en las trincheras, junto a las facultades, en las salas del Clínico, les esperan los milicianos anarquistas, las brigadas internacionales, el pueblo de Madrid, hombres y mujeres anónimos que no les dejarán pasar

Cuando me llego este libro de Jorge M Reverte, me sentí un poco abrumado, en el índice no existían títulos, sino fechas, algo que no me esperaba, el día a día desde septiembre de 1936 hasta enero de 1937, el libro se convierte en una crónica de los eventos más importantes de este largo combate por el control de la ciudad de Madrid, al comenzar el libro me llene de prejuicios, creyendo que sería un libro difícil de seguir por la gran cantidad de personajes, movimientos, grupos y nombres de lugares que nunca había oído. Me gusta mucho la historia y he leído varios libros de historia de España, aunque de la guerra civil española que es el momento donde se desarrolla esta batalla, solo he podido leer dos libros dedicados a este conflicto, uno escrito por Hugh Thomas y otro en la serie de la editorial Osprey, Essential Histories(solo 90 páginas), pensé que me perdería por el mar de nombres y eventos, como siempre nunca pude estar más equivocado, el libro se desarrolla muy bien y no hay que tener una especialidad en la historia política militar de España, aunque es un libro de historia militar, no aburren en ningún momento los episodios donde se narran movimientos militares y el autor no nos ahoga con términos de carácter meramente militar. Tampoco se encierra en el entorno de las escaramuzas, combates y batallas por Madrid, ni se basa solo en los momentos decisivos de la batalla, todo su marco internacional es también narrado, algo que hace la lectura muy amena para los interesados en lo que pasa afuera de España. Lleva un estilo narrativo muy eficaz, se nota que el autor es periodista,plasma muy bien el doloroso drama de una ciudad en guerra, Reverte es un estupendo escritor.


El libro está muy bien equilibrado sobre su trato a los bandos en conflictos, sus abusos, desordenes, contradicciones, tramas políticas, pecados y victorias son muy bien abordados y explicados, basándose en los testimonios personales,memorias, reportajes y gran cantidad de libros, se apoya en una la gran cantidad de notas, que no se convierten en tequiosas, son una extensión del libro que ayudan atender mejor los testimonios que ha recopilado el autor. Me parecio muy interesante el trato de los voluntarios internacionales y sus historias, su participación en los dos bandos forman parte de la curiosidades de esta guerra, esos espíritus románticos, luchadores por la libertad o para detener al comunismo, acentúa mucho el carácter internacional de la guerra. El grito de no Pasaran, consigna Republicana para animar a los jóvenes voluntarios, surge un gran efecto en la líneas, logran detener el gran movimiento de la tropas de Franco, lo pagan caro, los duelos de artillería, las balas perdidas, los bombardeos, no llevan nombre ni color político, los civiles son los que pagan muy caro su participación en el conflicto, quedan atrapados en una guerra incivil como la nombraría Unamuno. “La misma excelsitud de su martirio lleva este drama a una grandeza moral como ningún pueblo español había conocido hasta ahora. En Madrid, donde nunca había pasado nada, pasa lo más grande de la historia contemporánea de España, y será menester que transcurra tiempo para que los propios madrileños todavía no asesinados, alegremente conformes con su tremendo destino, puedan percibir las repercusiones que su resistencia sin límite va a tener en los destinos de España. Si, Madrid se ha ganado una vez más la capital moral de todos los españoles”.


Si, los republicanos resistirán las envestidas de la tropas de Franco, ya sean Moros, Indígenas, legionarios, regulares, requetés o caballería, un ejército profesional, con un mando muy bien animado y con experiencia en el arte de la muerte, pero resisten, “Madrid seguirá inmensa en el dolor, en el miedo de todos sus habitantes, de los que han tomado partido por cualquier de ambos bandos, y en una insensata alegría. Durante todo el tiempo que dure la guerra”. El terror de ser alcanzado por una bomba de la legión Cóndor (mercenarios alemanes del ejército de Hitler), o ser visitado por un grupo de anarquistas que desean fusilarte, persiste en la vida diaria de los madrileños, y aunque se busque la mediación y se tomen medidas para evitar el envió de armas de parte de los países como la Union Sovietica o la Alemania Nazi, la guerra sigue su curso, se vuelve monótona en tierra pero sigue en los cielos. España termina siendo el campo de prueba para los gobiernos totalitarios, y terminan siendo en preludio para lo que le espera al siglo XX, el siglo más violento.
La batalla de Madrid es parte de una trilogía sobre la guerra civil española, los otros dos libros son La Caída de Cataluña y la Batalla del Ebro. Jorge M Reverte acaba de sacar al mercado “El arte de Matar”, editado por RBA.



jueves, 2 de julio de 2009

La muerte y el azar de Guillermo Altares.

Hace algunos días tocamos el tema de la fotógrafa Gerda Taro, ahora leyendo por casualidad la versión online del periódico El País, encontré un reportaje sobre un nuevo libro de Rober Capa y Gerda Taro. La escritora Susana Fortes acaba de ganar el Premio Fernando Lara, Esperando a Robert Capa (Planeta). El artículo está muy interesante, tiene comentarios de historiadores como Anthony Beevor, Rick Atkinson y biógrafos de Capa, Alex Kershaw y Richard Whelan.

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Esa época de dioses, héroes y batallas llamada el siglo XX ha generado muchos mitos. Uno de los más poderosos ha sido el del corresponsal de guerra, que encarna el encanto del miedo, del peligro, del azar, del riesgo, de estar en el lugar adecuado en el momento equivocado, tiene toda la carga de la leyenda, la fascinación de alguien que ha contemplado la historia mientras estallaba a tiros y cañonazos. Y Robert Capa simboliza, quizás más que nadie, esa figura. Fue el fotógrafo desencantado de los dos últimos conflictos justos, la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, un jugador compulsivo, un golfo cautivador capaz de ligarse a Ingrid Bergman, pero también fue un hombre tocado por el horror, con el corazón roto después de que un tanque matase demasiado pronto, durante la batalla de Brunete, en 1937, al amor de su vida, Gerda Taro, cuando estaba a punto de cumplir 27 años.

"André y Gerta", porque Robert Capa se llamaba André Friedmann y Gerda Taro, Gerta Pohorylle, "eran jóvenes y bellos, eran la personificación de la independencia", escribió François Maspero en su biografía de ella, L'ombre d'une photographe. "Les gustaba jugar, incluso jugar con sus propias vidas. Seducían con naturalidad a todos aquellos con los que se cruzaban y se parecían mucho el uno al otro en numerosos aspectos. Creo que cualquier persona que lea la biografía de André lamentará en algún momento no haber sido Robert Capa. Y muchas mujeres, después de contemplar la vida de Gerta, lamentarán, aunque sea durante unos breves instantes, no haber sido Gerda". Una sola frase, la dedicatoria del primer libro que publicó Capa, con fotos de la Guerra Civil, Death in the making, resume la pasión, el drama de una pareja que simboliza la herida del siglo: "A Gerda Taro, que pasó un año en el frente de España y se quedó".

Como todas las leyendas, como las grandes historias, sus figuras vuelven una y otra vez. Son los protagonistas de la novela con la que la escritora Susana Fortes acaba de ganar el Premio Fernando Lara, Esperando a Robert Capa (Planeta), mientras que La Fábrica ha publicado por primera vez en castellano las memorias de Capa, Ligeramente desenfocado, un libro delicioso, en el que el fotógrafo despliega su encanto personal al relatar los años de la II Guerra Mundial. Además, el Museo Nacional de Arte de Cataluña está a punto de inaugurar dos exposiciones sobre Capa y Taro, que contarán con una pequeña muestra de imágenes de la llamada Maleta mexicana, un conjunto de 4.300 fotos inéditas de la pareja y de David Seymour, Chim, que aparecieron a principios de este año. Aunque seguramente hasta 2010 no podrán verse en una gran exposición en Nueva York, bastantes fotos y la fascinante historia de los negativos están disponibles en la página web del Internacional Center of Photography .


"Fueron una pareja muy atractiva y muy poco convencional", relata Susana Fortes, quien no acaba de explicarse cómo nadie antes había escrito una novela sobre ellos porque "las buenas historias casi nunca se inventan". "Son dos personajes que se encuentran, comprometidos, entre los que surge una química brutal y protagonizan una historia de amor muy complicada, una relación que nace en el París de los años treinta, de los poetas y los pintores, pero que toma carne durante la Guerra Civil. También representan el duelo entre dos grandes fotógrafos", prosigue Fortes, que en Esperando a Robert Capa narra, a través de una minuciosa documentación, desde que se conocieron en París hasta la muerte de ella en la batalla de Brunete, en los alrededores de Madrid, el 26 de julio de 1937. Unos meses antes, como recuerda Fortes en su novela, esta mujer, bella y menuda, había escrito: "Tengo 25 años y sé que esta guerra es el fin de una parte de mi vida, el fin tal vez de mi juventud. A veces me parece que con ella terminará también la juventud del mundo. La guerra de España nos ha hecho algo a todos. Ya no somos los mismos: el tiempo en el que vivimos está tan lleno de cambios que es difícil reconocerse en cómo éramos todos nosotros hace apenas dos años. No me puedo ni imaginar lo que queda por venir".
Lo que estaba a punto de llegar era la II Guerra Mundial. "No hay duda de que Capa fue el mejor fotógrafo de aquel conflicto", señala el historiador Anthony Beevor, que tras los éxitos de Stalingrado y La batalla de Berlín acaba de publicar su narración del Día D. "Las pocas fotos que sobrevivieron del desembarco en Omaha Beach dan una idea perfecta de la confusión y el horror de aquel día. ¡Qué tragedia que el resto se destruyesen en el cuarto de revelado!". Uno de los biógrafos de Capa, Alex Kershaw, recoge en Sangre y champán. La vida y época de Robert Capa una cita del fotógrafo que resume su actitud frente al horror: "La guerra es como una actriz que va envejeciendo. Es cada vez menos fotogénica y cada vez más peligrosa".

"No hay ningún fotógrafo que haya reflejado la II Guerra Mundial mejor que Capa", explica el historiador y periodista estadounidense Rick Atkinson, ganador del Pulitzer en 2003 por Un ejército al amanecer, un relato de este conflicto en África, y que publicó en 2008 el segundo volumen, sobre la conquista de Italia por los aliados, El día de la batalla, dos frentes en los que estuvo Capa. "Estudié sus fotos a fondo durante mi investigación y hay algo realmente profundo en ellas, algo que te transporta al mismo momento en el que fueron tomadas", prosigue Atkinson, quien cree que tanto Capa como Ernie Pyle, el gran reportero de aquel conflicto, con el que compartió muchas trincheras, "fueron siempre muy poco sentimentales hacia la guerra porque eran conscientes del inmenso precio que había que pagar".


Las memorias de Robert Capa son un libro muy bien escrito, en el que relata sus aventuras durante la II Guerra Mundial con todo su encanto, pero también con un cierto cinismo y desde luego sin ocultar el enorme precio de sufrimiento y horror del que habla Atkinson. Pasa de puntillas por la Guerra Civil española, porque la muerte de Taro le dejó una herida que nunca se cerraría; pero recorre los frentes de aquel conflicto, desde el Londres de los bombardeos hasta el desembarco de Normandía, la liberación de París y el avance hacia Berlín de los aliados. Las primeras páginas marcan muy bien el tono: "Yo no tenía motivo alguno por el que levantarme cada mañana", es la frase con la que arranca para describir a continuación su triste existencia de exiliado apátrida en un sórdido ático del Village de Nueva York. Sin embargo, en un mismo día le llegan tres cartas. Una factura de la luz, otra del Departamento de Justicia en el que, como ex ciudadano húngaro, pasa a ser considerado un enemigo extranjero y debe entregar sus cámaras, y una tercera en la que Colliers le ofrece una plaza en un barco hacia Inglaterra y 1.500 dólares para cubrir el conflicto. Decidió echarlo a suertes y tirar una moneda al aire: si salía cruz, iría al Departamento de Justicia, si salía cara, aceptaría la oferta para ir a Inglaterra. Salió cruz, pero... "Entonces me di cuenta de que en una moneda de cinco centavos no había ningún futuro y tomé la decisión de guardar (y cobrar) el cheque y apañármelas de algún modo para llegar a Inglaterra", escribe. "Yo soy un jugador y decidí acompañar a la Compañía E en la primera oleada", diría mucho más tarde, en la víspera del Día D. Su relación con la suerte fue siempre así, desde sus primeros combates.


El articulo completo en


ROBERT CAPA La muerte y el azar de GUILLERMO ALTARES

sábado, 27 de junio de 2009

Mujer Republicana por Gerda Taro


Las fotos de Capa son de las mejores, si no mal recuerdo, Capa es el mejor exponente del siglo XX del género de fotos de guerra. Pero Robert Capa es la invención de otra gran fotógrafa del siglo XX, Gerda Taro, ella junto con Andre Friedman, inventan el nombre de Robert Capa para vender mejor sus fotografías, algo que logran con facilidad y les permite viajar a España donde se libra una guerra encarnizada. André termina explotando mejor el nombre de Robert Capa. Pero dejemos al buen Capa para otra oportunidad que de el hay mucho que hablar y lo haremos en su momento, por el momento regresemos con la encantadora Gerda Taro(su nombre verdadero es Gerta Pohorylle) , al igual que su buen amigo Capa tiene la idea que para conseguir buenas fotos hay que arriesgarse, decide separarse de Capa y viajar sola por España, necesita de la autonomía profesional y esta se la tiene que forjar sola. Una de sus fotografías que me han quedado trabadas en la memoria es la de una Mujer Republicana entrenando en una playa de Barcelona, la imagen de la joven mujer sosteniendo una pistola, con tacones de rodilla tiene un aire muy fashionable pero al mismo tiempo muy letal.

La imagen me recuerda un episodio que leí hace poco en el libro de fantástico libro de Jorge M Reverte, la Batalla de Madrid (Critica 2007), cuando las bombas de la aviación Franquista comienzan a caer en la ciudad de Madrid, lo milicianos, jóvenes, pastores, estudiantes, que no están acostumbrados al ruido estremecedor de la guerra, huyen espantados, dejando sus puestos de combate, a continuación tomo este episodio del libro de Reverte;

La poetisa anarquista Lucia Sanchez Saornil, esta con un grupo de mujeres, que pronto se llamaran ¨Mujeres Libres”, entregadas a la tarea de devolverles al frente llamándoles cobardes. Por si acaso, llevan una pequeña pistola del 6,35. Ya han muerto muchos en enfrentamiento con fugitivos:

Por las puertas de Toledo
Va en aluvión la canalla
en busca del enemigo:
ciegos los ojos de lágrimas,
prietos los dientes de ira,
chocando al aire las armas.
¡Madrid, Madrid, mi Madrid!
Haremos una muralla
de carne humana y de fuego
y a ver que guapo la salta.


Ante el argumento de las mujeres, los hombres se dejan encuadrar en nuevas unidades o vuelven a las suyas de procedencia.


La vida de Taro es corta, muere durante la batalla de Brunete en 1937, aplastada por accidente por un tanque republicano. La historia ha sido muy injusta con la pequeña rubia (nombre con el que se le conocía en las líneas Republicanas), su imagen ha sido opacada por la obra de Robert Capa, pero poco a poco sigue forjándose su lugar en la historia de fotografía.

Gerda Taro durmiendo, foto de Robert Capa en 1937

Esta imagen de Taro durmiendo pertenece a una colección de fotos inéditas que Robert Capa había entregado aun general Mexicano, los negativos que contenían la maleta fueron descubiertos hace algunos años pero hasta el 2008 se dieron a conocer, la maleta donde se encontraban es conocida como la Maleta Mexicana pero esto mis amigos es otra historia.